Hace más de un año (12 de abril del 2007), el gobierno de Néstor Kirchner levantaba las banderas de la libertad en un proyecto de reforma previsional. Asombraba la verborragia empleada para convencer a los trabajadores, afiches de por medio, de que la opción previsional era un principio de libertad a respetar a rajatablas por este gobierno, y por ello les abría el camino de quedarse en el sistema privado de jubilación o pasar al de reparto. Así, el Estado iba a proteger mejor los ahorros de la clase trabajadora al momento de jubilarse. Sin embargo, la letra chica les tenía preparado una trampa mortal. Un articulado le reservaba a la Ansés emplear los fondos para obras públicas. Y así se ha hecho durante la gestión de Sergio Massa y luego Amado Boudou en la Ansés. Ahora, el gobierno, al no verse con suficiente caja para destinos ajenos a la previsión social, ha recurrido varias veces a los fondos de los futuros jubilados, sin piedad ni respeto por lo prometido en aquel proyecto. Casi hace recordar al manotazo que se ha hecho durante la gestión de Erman González, al quedarse con los plazos fijos que la ciudadanía tenía en los bancos. El 29 de diciembre de 1989, confiscó todos los depósitos a plazo fijo que había en los bancos y decretó feriado bancario los 4 días subsiguientes para luego dar lugar a la conocida ley de intangibilidad de los depósitos. De perpetrarse un nuevo saqueo al bolsillo de los futuros jubilados se habrá defraudado la confianza pública, pues de los "ahorros" depositados en las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones se habrá perdido una enorme cantidad de dinero en concepto de comisiones pagadas durante más de 14 años. Es hora entonces de que la señora presidenta comience por hacer "su mea culpa" si ha levantado su mano al momento de aprobarse la ley 24.221.
































