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El Sínodo visto desde adentro por una argentina

Una académica asistió a las deliberaciones preparatorias del Sínodo de la Familia. Dijo que preocupa la "epidemia de divorcios"

Domingo 02 de Noviembre de 2014

Una argentina que asistió a las deliberaciones de la última reunión preparatoria del Sínodo de la familia, recién llegada del Vaticano dijo que los obispos tratan de abordar lo que consideran "una epidemia de divorcios" y en ese marco prevenir los fracasos matrimoniales, y señaló que ella no advirtió una división del clero en esas asambleas.

Zelmira Bottini de Rey participó en las deliberaciones que se hicieron a puertas cerradas con la intervención de los obispos de todo el mundo que finalizó hace 15 días, pero que será tema de debate para la Iglesia al menos por un año. Fue invitada directamente por el Papa Francisco para que fuera parte de un encuentro que seguramente marcará un hito.

Bottini de Rey es académica, pero también madre de cinco hijos y abuela. Actualmente es la vicepresidenta del Instituto para el Matrimonio y la Familia de la Universidad Católica Argentina (UCA), y secretaria de la Red de Institutos universitarios de Familia de Latinoamérica.

Ella fue una de las 20 mujeres que participaron de esta asamblea, donde además de auditar, también tuvo su momento para exponer su postura frente a un sínodo que dio y dará que hablar.

Sobre las asambleas de los prelados, Bottini dijo que no tuvo la sensación de que hubiese una fractura. "Al contrario, me impresionó el ambiente de cordialidad y de escucha que reinó entre los padres sinodales. Por supuesto que cada uno expresó su posición y es lógico porque el Papa los había convocado para eso, para que hablaran con libertad y con claridad".

"Me pareció que a pesar de la gran diversidad había preocupaciones comunes como la crisis que está sufriendo la familia y junto con esto cómo es valorada hasta en los lugares más recónditos del planeta", señaló.

"Los padres sinodales están muy preocupados sobre cómo ayudar a la familia para que pueda ocupar el lugar que le corresponde, y volver a ser el centro de la sociedad", explicó.

Acerca del acceso a los sacramentos por parte de los divorciados vueltos a casar, indicó que "fue un tema del que se habló mucho. Se discutió y se dieron distintas posibilidades. Todos acordaban en que el divorcio aumentó mucho en todo el mundo y que es necesario reflexionar sobre cómo acompañar a quienes atraviesan por esas instancias".

"También se habló de la «epidemia» del divorcio y se trató mucho el tema de cómo prevenir los fracasos matrimoniales. Nadie está pensando en separarse cuando se casa, por eso es importante mejorar la formación de los novios, porque luego se sufre mucho en la pareja y sobre lo padecen los hijos. Hay que tener en cuenta que se está buscando atender a las causas más que a las consecuencias del divorcio y en esto se notaba una sintonía total", explicó.

Por el contrario, respecto a la situación de las personas homosexuales "se habló muy poco, por no decir poquísimo —aseguró—, aún cuando en el Instrumentum Laboris (el documento sobre el cual se trabajó) este tema estaba contemplado. Pero no fue algo que saliera como una cuestión preponderante. También entiendo que no pueden salir todos los temas en un sínodo".

La académica argentina precisó que el Papa estuvo en todas las sesiones. "A la mañana había un corte para tomar un café y el Papa lo compartía con todos, era uno más, aunque especial, pero muy cercano. Habló sólo al principio y al final donde dio un discurso que vale la pena leer. En ese momento el silencio fue intenso, y luego todos estallamos en aplausos".

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