En La Capital del 28 de enero pasado, página 24, leí que Beder Herrera, gobernador riojano, Aplazó el proyecto minero del Famatima. La historia que se remonta al año 1824 cuando Bernardino Rivadavia se convirtió en el fundador del "pringue político argentino ", de pringar-coima. En aquel año y en su segundo viaje a Inglaterra, inicia gestiones ante la empresa Hullet Brothers para la explotación minera del Famatima. Trámite que le fracasó por la llamada ley fundamental dictada por el congreso riojano donde se documentaba que la mina era propiedad exclusiva de la provincia. Al arribar a La Rioja el representante de la sociedad minera compradora, Mr. Francis Bond Head, reclamando sus derechos quedó estupefacto. Un rugido del Tigre de los Llanos bastó para que el bulldog anglicano huyese con el rabo entre las patas. Herido de muerte, Mr. Head reclamó a Rivadavia sus derechos a quien éste tranquilizó diciéndole que él se encargaría personalmente en resolver el problema. Para ello mandó un cuerpo del ejército a cargo del general Gregorio Araoz de la Madrid, fuerzas a las que Facundo Quiroga les dio una tremenda paliza en el combate de El Tala. Indignado, Mr. Head denuncia a Rivadavia por pringue político, por haber cobrado por sus gestión y por anticipado 1.200 libras. Como bien dice el señor gobernador riojano en su nota de marras, aplazó la exploración de la mina por el tiempo que sea necesario con la empresa canadiense Osisko, pero no aclara lo que dice el historiador que esa sociedad está formada por capitales chinos de la Barrick Gold. Quién dice la verdad, no se sabe. Lo cierto es que esta mina ya era explotada por los indígenas antes de la conquista española. Si me permite, pregunto al señor gobernador Beder Herrera ¿por qué privilegiar a capitales extranjeros la explotación del Famatina desechando grandes ganancias en beneficio argentino? ¿O es necesario para esto un Tigre de los Llanos?




































