Fui a ver la película "El hombre de al lado". Es un filme que derrocha morosidad para los que están acostumbrados a películas yanquis, pero con un mensaje interesante, con la excelente actuación de Daniel Aráoz. Desentraña, a raíz de un hecho simple: la apertura de una ventana (por parte de un vecino quien pretende dar ingreso a través de la misma a los tibios rayos del sol a su domicilio) en la medianera de un diseñador, con una vida estructurada y aparentemente envidiable como la misma casa en la que habita: proyectada nada menos que por Le Corbusier. Acostumbrado a la engañosa transparencia de su vida (una casa vidriada), cuando se ve invadido en su privacidad, empiezan a aflorar los más íntimos y oscuros valores morales del propietario, y se resquebrajan los endebles lazos familiares. A través de esta simple trama se desmenuzan una serie de situaciones, que evidencian una vida de apariencias y sin ética, con un crudo desenlace. Esta película me hizo sentir la misma extraña sensación que nos transmiten quienes nos gobiernan: vivimos en una situación envidiable y cuando pierden un paso en la lucha por el poder, afloran los más oscuros valores: denigrando las instituciones, y de perpetuarse le cueste a quién le cueste. Esta ilusoria vida de progreso que lleva nuestro país puede verse empañada en cualquier momento por la más insignificante hendidura que filtre la luz clarificando la veracidad del modelo que nos intentan vender.






























