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"El fin del sida comienza en 2012", aseguró el especialista Pedro Cahn

La cura de un caso en Alemania tras un trasplante de un dador inmune abre nuevas perspectivas Además, las nuevas terapias tienen resultados exitosos. La discriminación es la barrera a vencer.

Miércoles 29 de Agosto de 2012

"El fin del sida comienza en 2012". El médico infectólogo Pedro Cahn eligió ayer esa frase para referirse al presente y futuro de la enfermedad más emblemática de las últimas décadas. Las palabras de uno de los máximos referentes de Latinoamérica en el tema no son una mera expresión de optimismo, se basan en evidencias científicas pero también en la percepción de un hombre que desde hace 30 años trabaja en Argentina con el objetivo de prevenir y controlar esta enfermedad que afecta a más de 130 mil personas en el país, aunque el 40 por ciento no lo sabe que la tiene.

La afirmación, que es además el lema del 11º Simposio Internacional de Sida que comienza hoy en la ciudad de Buenos Aires organizado por la Fundación Huésped (que preside Cahn), se apoya en los avances de las terapias que combinan drogas para mantener el virus indetectable, en el diagnóstico cada vez más precoz, en las mejores estrategias de prevención, y sobre todo en un hecho que la comunidad científica mundial aún está tratando de comprender en su total magnitud: el caso conocido como "el paciente de Berlín".

Se trata de Timothy Ray Brown, de 47 años, la primera persona que "se curó" siendo VIH positiva. "Es un hombre a quien en 1995 le diagnosticaron sida y que muchos años después se enfermó de leucemia. Le hicieron un trasplante de médula en 2007 para tratar esta última enfermedad y desde entonces, sin tratamiento de antirretrovirales, continúa con el virus del sida indetectable en sangre", explicó Cahn durante el taller de periodismo que se realizó como antesala del simposio.

El caso salió a la luz este año, a cinco de aquella intervención que cambió la historia de Brown pero que puede ser el puntapié del capítulo final de la epidemia.

¿Cómo se curó el paciente de Berlín? "De manera fortuita, la médula que recibió para tratar la leucemia era de una persona inmune al VIH. Una inmunidad dada por un gen defectuoso de la proteína CCR5, que el VIH utiliza para entrar en células del sistema inmunológico. Cuando esas células entraron al cuerpo de Brown el virus se encontró con que no tenía manera de entrar a las células", explicó Cahn.

"Esto no implica que a los pacientes con VIH Sida se les debe hacer un trasplante de médula de personas inmunes, que por otro lado hay muy pocas en el mundo, ya que entre otras cosas no es factible por todo lo que implica un trasplante", expresó el especialista, pero se aferró al concepto que este hallazgo azaroso y conmovedor trajo consigo: "Nos está diciendo, ni más ni menos, que tal vez no sea esta la manera de llegar a la cura, pero que la cura es posible".

El paciente de Berlín, que ya desató varias investigaciones mundiales, es la gran novedad, pero también es importante la eficacia lograda con drogas de última generación para el control de la enfermedad.

Avances. Pedro Cahn describió como "excelentes" los beneficios de las combinaciones actuales de medicamentos que permiten "que los pacientes tengan en seis meses la carga viral indetectable" y hagan vida normal.

A esto hay que sumarle una mayor adherencia a las terapias gracias a una reducción sustancial en el número de pastillas de toma diaria y con mínimos efectos indeseados, mejoras en los sistemas de salud que facilitan los controles y acciones más concretas en cuanto a la prevención (más información, uso de preservativos, reducción de daños en personas drogadependientes, control de la transmisión madre hijo) en la población general.

El sida ha sido transformado de una enfermedad mortal en una crónica. Y si bien es cierto que todos estos avances permiten ser optimistas tanto en el presente como en el futuro. aún hay que dar batalla en el frente más complicado del abordaje del sida, el del estigma y la discriminación, que siguen siendo los principales enemigos de la prevención y de la calidad de vida, y para los que no existen ni pastillas ni descubrimientos auspiciosos.

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