Pasaron ya varias semanas de la explosión en la calle Salta. Desde el primer momento, mucha gente desesperada aguardando noticias de sus familiares desaparecidos, lamentablemente 21 personas perdieron la vida. Quienes quedaron en el edificio y salvaron sus vidas pudieron salir con lo que tenían puesto, la mayoría esperó durante horas para ser rescatados. La solidaridad de la gente, las redes sociales, los rescatistas, todo esto lo vieron por los medios. Pero para las personas que sobrevivieron todavía no terminó la odisea. Hasta hoy, cada familia fue resolviendo su situación como pudo y con ayuda de la gente. Estas situaciones familiares están compuestas por varios problemas juntos y es muy lógico pensar en varias soluciones simultáneas, que en definitiva es como se va resolviendo. Algunas de estas soluciones se aportaron desde el mismo momento de la explosión, como atención médica, asistencia psicológica, alojamiento transitorio, ropa, alimentos, contención por parte de familiares y amigos. Podríamos decir que las soluciones parciales "inmediatas" fueron en su mayoría cubiertas por el entorno íntimo, es decir familiares y amigos. Luego de cubrir estas necesidades elementales, surgen en una segunda instancia soluciones a mediano plazo, fruto del raciocinio del círculo íntimo nuevamente y aparecen las rifas solidarias, los aportes menores y solidarios también, para recaudar fondos necesarios para el uso inmediato, donación de muebles y también muchas ideas de eventos para recaudar fondos. La solidaridad rosarina quedó demostrada. Ahora llegó el momento donde deben surgir ideas que intentan darle un respiro a esas familias más allá del corto y mediano plazo, para que puedan reorganizar sus vidas o empezar a planificar con la tranquilidad de no tener que pensar como resolver el día a día, y éste es el motivo de esta carta: mostrar a la sociedad empresarial una idea que involucra a una empresa en el afán de brindar una "ayuda dirigida y directa al damnificado". Todo empezó con una generosa ayuda personal a una familia en los primeros días, por parte del señor "V", en la que participé simplemente vinculando. Siguió con la pregunta de "V": ¿"qué necesidad importante tiene esa familia"? y al transmitirle esa inquietud a la familia, la respuesta fue a coro: ¡"Vivienda", eso es lo que necesitamos, nosotros alquilábamos y ahora no podemos! Entonces vuelvo a comunicarme con el señor "V" y lo informo de dicha necesidad. Me dice, entonces: "Lo que hará nuestra empresa es alquilar por dos años una vivienda elegida por la familia, haciéndose cargo de los gastos y de la garantía". Así inmediatamente el directorio entero se involucro en esta ayuda directa. Se reunieron una sola vez con la familia y sin ningún trámite burocrático, de manera totalmente anónima, se firmó el contrato y cuando salga la carta publicada la familia ya estará ocupando la vivienda. Honestamente, creo que en Rosario y zona hay muchísimas empresas que puedan costear este tipo de ayuda directa a cada una de todas las familias damnificadas, hasta completar la lista. Haga usted mentalmente esta cuenta: el costo de un alquiler mensual, traducido a los volúmenes de dinero que manejan las grandes empresas o entre dos o tres medianas o entre cuatro o cinco chicas y no hace falta explicar más. Les propongo a los empresarios de la zona que averigüen qué familias fueron afectadas (es fácil de comprobar) y fundamentalmente qué necesidades importantes tienen esas familias e intenten solucionar esa necesidad de la mejor manera, estoy convencido de que la solidaridad empresarial existe y éste es un modo de dirigirla. El señor "V" está dispuesto a explicar a sus colegas cómo realizar la ayuda. También me ofrezco a colaborar. Las primeras etapas están cubiertas por la participación solidaria de la gente, vecinos, amigos, conocidos, gente común. El municipio rosarino, la provincia de Santa Fe y la Nación ocuparon roles muy importantes y están hoy resolviendo el largo plazo, para lo que necesitan tiempo. Ese tiempo es siglos para los damnificados y hay multiplicidad de necesidades en cada una de las familias que no están cubiertas. Acudo a las empresas rosarinas y provinciales a revisar este ejemplo y apelando a esa inmensa solidaridad que existe en cada uno, replicarlo de manera tal que se logre una solución similar para la totalidad de los damnificados. ¡Muchas Gracias!

































