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El duro aumento de las tarifas

La destacada. Cuando hablamos de sincerar las tarifas, hablamos de muchos años de subsidio a los porteños, siempre beneficiados desde el Virreinato del Río de la Plata, que sigue vigente.

Lunes 04 de Abril de 2016

Cuando hablamos de sincerar las tarifas, hablamos de muchos años de subsidio a los porteños, siempre beneficiados desde el Virreinato del Río de la Plata, que sigue vigente. Veamos la situación en electricidad, el ajuste es del 500%. Las facturas más altas eran de 90 pesos. Con la actualización serán de 450 pesos. El tren que cuesta 2 pesos, con el 150% llegará a 3 pesos. Si vemos esto comparado con nuestra provincia, nos encontramos que siempre pagamos las más altas tarifas y la actualización permanente de tasas, e impuestos. Antes de ser gobernador Binner manifestaba públicamente que esta era la tarifa más alta del país Y pedía justicia. De esto hace muchos años. O sea que el socialismo lo reconocía. Hoy con tarifas inconmensurables de energía, agua, y otros, están llegando facturas más que brutales, casi para asesinar el consumo, los sueldos y los precios. Hay facturas por ejemplo de altos consumidores de energía (frigoríficos que faenan) que de 80.000 `pesos se fueron a 191.000. Hay bares que están pagando 20.000 pesos; y en casas de familia de 800 pesos ya llegan a 2.000 y amenazan con más. Esto es de tal gravedad que si el gobernador no aplica rápido el buen criterio y da marcha atrás a esta desmesura, anticipo que se van a generar quiebras, despidos y conflictos sociales, que va a ser difícil volver a la normalidad y los  costos serán imprevisibles.  No quiero extenderme pero pido con sincera humildad que quienes sean los responsables de esta arbitrariedad la corrijan, porque van a tener que hacerse cargo de las consecuencias. Y como si todo esto fuese poco, en la mayor baja del precio del barril del petróleo, hemos pagado aumentos de combustibles incesantes, que han llegado a que la nafta  cueste el doble que en Estados Unidos, y por si fuese poco a todo lo expresado, en nuestra querida provincia pagamos el combustible dos pesos más por litro que en Capital Federal. Quien tenga algo que decir que lo diga, pero rápido.
Miguel Amado Tomé

Tiempo de revancha

Dice la definición de revancha: “Compensación o venganza por un daño o perjuicio recibidos. Posibilidad de recuperar lo perdido o de ganar en un juego o competición en que se había perdido”. Hoy, más allá de estos conceptos, vivimos en un clima de revancha permanente. Política: defenestrar al rival, contrario, opositor, no aliado, como si el de enfrente estuviera viviendo en la mayor de las sociedades desarrolladas y no en la Argentina. Las redes sociales, principales armas cargadas de chicanas, odios, y batallas, que para aquellos que aún no se dieron cuenta, les comento, la vorágine de las mismas hacen desaparecer sus comentarios en cuestión de segundos, y vuestra pérdida de energía comentando, discutiendo y renegando, lo llegan a leer como máximo diez personas. A nivel futbolístico, ocurre casi lo mismo, con alguna que otra cuota de humorada, que podría llegar a justificar y alimentar el tan mentado “folclore del fútbol”. Ya en menor escala las discusiones religiosas. Pero leyendo entre líneas, se vislumbra la esperanza de restregar en la cara del otro el haber perdido, el haberse equivocado, y regocijarse esperando haber tenido la razón. Si lográramos eliminar ese sentimiento de nuestro cerebro, lograríamos elevar la tolerancia y erradicar parte de la violencia que cada vez más, se arraiga en nuestra subdesarrollada sociedad. Todo se logra con educación, ¿estaremos interesados?
Jorge Marcote       
DNI 13.093.744

Fallos y fallas de la Justicia

El próximo 14 de abril está citada la doctora Cristina Fernández de Kirchner como partícipe necesaria del escándalo financiero por la venta de dólares a término. Su aparición o no será muy buena oportunidad para calibrar la entereza moral y solvencia jurídica de nuestros jueces. Estos jueces que necesitaron 16 años para declarar inocentes al senador nacional Carlos Menem y 17 individuos más por contrabando de armas, violación de un tratado internacional y voladura de una fábrica militar, por más que las pruebas acumuladas indicaban la culpabilidad de los acusados. Ahí se desbarrancó la confianza que la ciudadanía otorgaba a su Poder Judicial. Ahora los tiempos avanzan, la gente está informada, hay material incriminatorio sobre los monumentales casos de corrupción y lavado de dinero llevados a cabo por Lázaro Baez, Cristóbal López, familia Kirchner, las Madres de Plaza de Mayo, la Tupac Amaru, Amado Boudou, Echegaray como titular de la Afip, son claros ejemplos de corrupción ligada al poder. No me convence que jueces y fiscales comprometidos políticamente o temerosos de recibir vueltos sentencien libremente. Lo lamento, pero ya los hemos visto actuar y ahora hay mucho más en juego. ¿Cuántas décadas más necesitaremos para resolver atentados como el de la Amia, la Embajada de Israel o la muerte del fiscal federal Alberto Nisman, causas que están plagadas de errores, vicios y evidentes muestras de no querer resolverlos? Ya ni hablamos de coimas, tipo IBM y Skanska, venta de tecnología agrícola a Venezuela, acomodo de los que compraron en forma adelantada dólares a futuro, avance del Banco Central contra fondos de la Ansés. Recordemos nostálgicamente dádivas a Jaime, los dólares de Antonini Wilson y de Felisa Miceli, el contrabando de drogas a bordo de Southern Winds, la cocaína capturada en España sobre aviones de los Juliá, los impuestos que Cristóbal López escamoteó a la Nación para llenarse sus bolsillos. Si el Poder Judicial no comete fallas la ciudadanía toda le otorgará nuevamente la confianza y el respecto que merece.
Rubén Mario Baremberg
DNI 6.012.531

La incidencia de los feriados

Que en Argentina los feriados y francos largos constituyen un verdadero festival no es novedad; siendo los trabajadores en relación de dependencia los primeros beneficiados por esa modalidad que según se explica, es la manera más práctica que tiene la hotelería, la gastronomía, los negocios en general y las agencias de viajes y turismo, para en cuatro o cinco días lograr muy buenas ganancias. Hace decenios, el Ministerio de Economía publicaba la cifra catastrófica que el país perdía cada vez que había un paro nacional. Claro que entonces no funcionaba el turismo; una de las industrias “sin chimeneas” más redituables del mundo. En fin; si nuestro país tiene uno de los parques turísticos más bellos del planeta, supongo que está bien explotarlo. Pero cuando se implementan francos largos se debería contemplar un capítulo importante: el de la salud pública. Es cierto que en muchos efectores (como el Heca), su abnegado personal sigue atendiendo las masacres que los accidentes y hechos de violencia generan. Es verdad que las guardias médicas y los servicios privados de emergencias cumplen su cometido como en días normales, y las farmacias abren generosamente sus puertas. Pero en algunos importantes centros los especialistas suspenden sus turnos, y no se realizan radiografías, ecografías, tomografías, resonancias, análisis y otras prácticas complementarias. Así, aquel paciente ambulatorio que cursa por ejemplo un simpático cólico renal, no tiene más remedio que apelar a una infinita paciencia y a calmantes no siempre eficientes hasta que la actividad médica retome su estado habitual. Eso sí, mientras tanto en esos interminables días puede disipar en parte su impotencia e indignación entreteniéndose mirando los reportajes que todos los canales les hacen a quienes tuvieron la suerte de viajar: en las estaciones terminales, en Mar del Plata, Villa Carlos Paz, cataratas del Iguazú, Camboriú o Punta del Este. Me parece una crueldad someter a un doliente paciente ambulatorio a una situación cercana al abandono de persona. Por eso es necesario que desde la esfera nacional se considere seria y urgentemente la cuestión de feriados largos y salud pública. En una consideración final, quiero incluir la conocida frase de Alfredo Le Pera: Por ahora en Argentina, en los feriados largos “el mundo sigue andando”, pero mal.
Edgardo Urraco

Atroz guerra de Malvinas

Enseñemos a los chicos que esto no fue guerra. Fue un hecho en el que un país usurpador mató chicos de 18 años que fueron mandados por unos asesinos que tomaron el país de forma antidemocrática cargada de una violencia que nunca olvidaremos.  Persiguieron, desaparecieron y mataron a sus compatriotas. Los soldados no fueron héroes sino que fueron víctimas. No fueron, los llevaron; los maltrataron, hambrearon, torturaron, abandonaron y asesinaron. Dejando en sus familias ese dolor que sólo ellos sienten y que los acompañará por el resto de sus vidas. Los que volvieron fueron invisibles a los ojos de la mayoría que meses antes vitoreaban a un borracho y gritaban como si fueran goles las noticias del canal oficial como, por ejemplo, diciendo que estábamos “ganando”. Malvinas, un día de memoria en el que recordamos a esos niños que vistieron de soldados como si una guerra fuese un juego igual que cuando éramos chicos y jugábamos a los soldaditos. Cuando llega el 2 de abril siento un profundo dolor. El mismo que sentí ese día que llenó de tristeza mi corazón. El contexto político de ese tiempo está en muchos documentos, en periódicos o libros, en donde se contaron historias parciales desde muchos puntos de vista. La historia se mira en el tiempo donde aparece la filosofía más lógica a la realidad; la locura colectiva agitada desde unos mesías de la época y todo lo que se construyó con Malvinas. No vale la vida de un pobre pibe que muere inocentemente en ese gran absurdo que fue una guerra organizada por poderes que nada tenían que ver con una bandera o patria. La patria seguirá siendo siempre el otro y no los poderosos que siguen reciclándose sólo para dañar al otro. “Un error no se convierte en verdad por el hecho de que todo el mundo crea en él”. Mahatma Gandhi.
Rubén Eduardo Kelo Moreno
DNI 11.741.396

Muchas gracias, señor taxista

Este agradecimiento es para el señor que me condujo desde Tucumán y Entre Ríos hasta Rivadavia entre Alvear y Oroño. Llevaba yo varias bolsas, una especialmente pesada, por lo que dejé en el asiento otra con libros nuevos de mi nieta. Deseo destacar lo amable y educado de su actitud durante el viaje ya que conversamos bastante. Al bajar apresurada, alzando el pesado bolso, olvidé el que contenía los libros. Imaginen mi desesperación al tomar conciencia de mi distracción. Al día siguiente, el taxista se molestó en volver al destino en que yo había bajado. Le entregó la bolsa con los libros a una señora que en ese momento salía del edificio, quien puso un cartel en el ascensor avisando que los tenía en su poder. Gracias a ella también. Este año, los libros importados cuestan muchísimo, pero mi alegría fue mayor por haberlos recuperado sin haberlo solicitado ni por la radio. Infinitas gracias al señor taxista, quien se comportó como un verdadero señor. En estos tiempos de individualismo y violencia, la solidaridad recibida es reconfortante.
Graciela Frattini
DNI4.441.366

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