El buque que tuvo un derrotero aciago
La breve historia del ARA Santísima Trinidad está plagada de circunstancias de excepción. El buque navegó efectivamente 8 años, desde 1981 a 1989, aunque fue comprado com fragata misilística a Gran Bretaña a fines de los años 60. La entonces fragata, la Hércules, llegó al país navegando, mientras que la Santísima Trinidad se ensambló en Río Santiago.
23 de enero 2013 · 01:00hs
La breve historia del ARA Santísima Trinidad está plagada de circunstancias de excepción. El buque navegó efectivamente 8 años, desde 1981 a 1989, aunque fue comprado com fragata misilística a Gran Bretaña a fines de los años 60. La entonces fragata, la Hércules, llegó al país navegando, mientras que la Santísima Trinidad se ensambló en Río Santiago.
En septiembre de 1975, un atentado de Montoneros con una bomba en el muelle del astillero provocó el hundimiento parcial de la nave que, por sus averías, tardó cinco años en ser reparada. Recién en 1981 fue llevada a Inglaterra para que el fabricante avalara la construcción y salió de los talleres ingleses con el rango de destructor, al igual que su gemelo Hércules.
De la cubierta de la Santísima Trinidad partieron los primeros marinos que desembarcaron en las Malvinas.
Su último viaje fue en junio de 1989. Por el embargo británico, comenzó a ser canibalizada para que el Hércules, hoy activo, pudiese seguir navegando.
El destructor, quedó ayer volcado sobre la banda de babor tras hundirse por la falla de una válvula de una cañería de unos 15 centímetros de diámetro, según aseveró la Armada Argentina. Ahora se han iniciado los trabajos para reflotarlo aprovechando la bajamar.
Tristeza. José Luis Tejo, quien comandara la nave durante la guerra de Malvinas, aseguró ayer que es "un hecho tremendamente triste" que la embarcación se esté hundiendo, y pidió que sea utilizada "como museo".
El marino explicó que el deterioro progresivo del buque, gemelo del Hércules (que está en actividad) se originó después de la guerra de Malvinas, cuando Inglaterra "se negó a vendernos los repuestos".
Dijo que por eso se decidió dejar en funcionamiento sólo uno de los buques y sacrificar al otro".
En declaraciones realizadas a Radio El Mundo, Tejo señaló que la nave hundida "fue el buque insignia de las fuerzas de tareas anfibias desde donde desembarcaron los primeros comandos a la isla con el objetivo de tomar la casa del gobernador".
"Al mando de ese comando estaba el capitán de fragata Pedro Giachino, quien fue el primer caído de esa guerra", recordó.
Por otro lado, afirmó que existían proyectos que proponían convertir al buque en un museo o buque escuela, pero fueron desestimados por su costo.