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El autoritarismo, la nueva víctima del humor ácido de Sacha Baron Cohen

Sacha Baron Cohen vuelve a patear la corrección política con "El dictador". La película, que se estrena hoy en Rosario, tiene como protagonista a Haffaz Aladeen, un personaje en línea con las...

Jueves 19 de Julio de 2012

Sacha Baron Cohen vuelve a patear la corrección política con "El dictador". La película, que se estrena hoy en Rosario, tiene como protagonista a Haffaz Aladeen, un personaje en línea con las anteriores creaciones de Sacha Baron Cohen, Borat y Brüno. Misógino, autoritario y cruel, gobierna con mano de hierro la nación de Wadiya, al norte de Africa.

El lugar tiene el potencial de convertirse en el siguiente Dubai, excepto por su abrumadora pobreza, falta de refinamiento y el autoritarismo de ese hombre que la gobierna desde su trono heredado. Como muestra de por dónde va el guión de este corrosivo humorista inglés, Subido a su personaje, declaró a los medios estadounidenses: "Por suerte todavía hay quienes apoyan a los dictadores; en nombre de mi buen amigo y colega, el presidente Bachar al Asad, quiero agradecer a la ONU su valiente inacción en Siria", dijo en una conferencia de prensa en Nueva York un Baron Cohen atrapado todavía en el personaje que interpreta en esta comedia.

Con una densa barba negra, anteojos oscuras y un uniforme cubierto por un sinfín de condecoraciones, el actor y cómico británico da vida en "El Dictador" al déspota de la nación ficticia de Wadiya. "Ha sido un año difícil, hemos perdido a mucha gente buena y yo he perdido a muchos buenos amigos. Kadafi, te echo de menos", dijo el alter ego de Baron Cohen, quien se presentó en los estrenos internacionales acompañado por un séquito de mujeres con uniformes militares y un grupo de seguidores empuñando pancartas con lemas como "No a la democracia".

El galardonado escritor, intérprete y realizador hizo una profesión de abordar conflictos culturales. Ya sea como un anfitrión de un programa de entrevistas con aspecto de rapero jamaiquino, un reportero de Kazakstán o un locuaz modisto austriaco, Baron Cohen siempre encuentra el humor en la incómoda confrontación de distintas opiniones y estilos de vida.

Su serie en la televisión británica le abrió un camino directo al cine inglés. Su posterior e imparable transición a Hollywood se realizó con aquella película del director Larry Charles, que colaboró de nuevo con Baron Cohen en su siguiente proyecto y ahora, otra vez, con "El Dictador".

Su ofensiva personalidad es la clave de esta sátira. En "El Dictador" el general Aladeen viaja a Nueva York para ofrecer un discurso ante Naciones Unidas, pero antes de poder hacerlo es secuestrado por el jefe corrupto de su policía secreta, que planea convertir el país en una democracia.

El tirano logra escapar de su captor, quien le afeita su distintiva barba, y es acogido por equivocación por una activista de derechos humanos propietaria de una tienda de comida orgánica llamada Zoey, que interpreta Anna Faris. Ben Kingsley, el actor inglés candidato a un Oscar por "La lista de Schindler", interpreta al jefe de la policía secreta.

"Cuando ves las fotografías de los dictadores siempre tienen detrás a un tipo con anteojos que lleva sus acuerdos corruptos. Yo me acerco a este personaje como ese hombre que está detrás, no como una comedia", explicó Kingsley.

La película, escrita por Baron Cohen junto a Alec Berg, Jeff Schaffer y David Mandel, quienes también la producen, es a juicio de Kingsley una "sátira política perfecta" y asegura que fue concebida por sus creadores dos años antes de que estallara la llamada "primavera árabe" en el Norte de Africa.

De hecho, fue casi una clarividencia de parte del actor en cuanto a la historia y el personaje ya que el desarrollo de "El dictador" comenzó en los tensos meses anteriores a las primeras protestas y a la inestabilidad en cadena en Oriente Medio, mucho antes de que se escuchara o usara el término de "Primavera Arabe".

Larry Charles dice, "Esta película se inició hace más de dos años. El hecho de que la Primavera Árabe emergiera mientras filmábamos nos afectó en cuanto a las locaciones y al calendario de filmación. Aquí estábamos, desarrollando este proyecto y después viendo lo que ocurría en las noticias, fue muy extraño".

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