La vida de Villarreal no sólo estaba signada por la pobreza. También había sido
invadido por otra desventura: era adicto a la marihuana, como reconocieron sus propios familiares.
Luisa había recorrido los pasillos de los Tribunales y la comisaría 11ª clamando por ayuda para su
internación en un centro de rehabilitación. "Me mandaron a lugares privados, pero yo no tengo plata
para pagar el tratamiento", explicó la mujer ayer a la mañana a LaCapital.
En ese marco, la mujer semanas atrás había llegado a la seccional 11ª y allí,
según una fuente policial, una oficial le brindó la dirección de un instituto de rehabilitación
público en el que podían asistir a Villarreal, pero el muchacho "no había comenzado ningún
tratamiento".
Tras salir de su casa, el adolescente caminó dos cuadras y se detuvo en un
quiosco de Necochea y Ameghino, en el corazón de Tablada presuntamente para comprar un par de
porros de marihuana, según dijeron fuentes de la investigación. Al pibe lo acompañaban dos amigos
de su barrio, Elías B., de 25 años, y Javier N., de 21.
La madre de Villarreal aseguró desconocer el motivo por el cual su hijo fue
hasta ese quiosco y contó que cuando estaban allí aparecieron cinco muchachos entre los cuales
estaba Poti, un pibe de 16 años que la policía identificó como el hijo de un narcotraficante de la
zona. La irrupción del grupo fue cruenta. "Los vecinos me contaron que salieron dos muchachos de un
pasillo. Uno de ellos le puso a mi hijo un revólver en la espalda mientras el otro le disparaba
balazos a las piernas. Cuando uno de los amigos quiso defenderlo salió otro tipo del pasillo y le
disparó un balazo en el estómago", recordó la mujer con voz pausada.
Cruzó el límite.A Villarreal un proyectil le atravesó la abdomen y le perforó
los riñones. Malherido, un vecino lo subió a una camioneta y lo llevó al hospital Roque Sáenz Peña,
pero su vida se apagó en el camino. A su vez, Elías B. recibió un tiro en el glúteo y Javier N. un
balazo en el abdomen, pero ya fueron dados de alta tras recibir las curaciones de rigor en el mismo
centro asistencial.
Sin embargo, un vocero de la comisaría 11ª, que tiene jurisdicción en la zona,
indicó que Poti fue quien abrió fuego contra Villarreal y sus amigos. "Tiró a matar", señaló un
oficial de esa seccional y sostuvo que la motivación del violento suceso está vinculada con una
disputa por el dominio de los circuitos del tráfico de drogas.
En ese sentido, explicó que al parecer, Villarreal traspuso un sector que le
estaba prohibido. "Se cruzó de territorio, que para los narcos está demarcado por avenida Uriburu.
Hacia el norte corresponde a Tablada y hacia el sur al barrio San Martín y cada uno debe comprar
donde vive", explicó el portavoz policial.
Una fuente policial indicó que Villarreal había transitado ya por los calabozos
de la comisaría 11ª. "Estuvo demorado porque lo descubrieron fumando porros en la calle y una vez
estuvo detenido por un robo", explicó el portavoz. Al respecto, Luisa admitió que su hijo tenía
prontuario abierto, pero señaló que el muchacho no "tenía problemas con nadie". La mujer también
aseguró que Poti ya ha protagonizado otros hechos violentos en el barrio. "Unos días atrás baleó a
un pibe en el brazo", recordó.
A su vez, la mujer indicó que el chico sindicado como quien abrió fuego contra
Villarreal es primo de Juan Marcelo Montenegro, un muchacho de 23 años que en abril pasado fue
condenado a 15 años de prisión por participar del asalto que terminó en el crimen del carnicero
Carlos Fabio, ocurrido en abril de 2006 tras el robo a su comercio de Ayacucho y Uriburu.
Hasta anoche la policía no había localizado a los autores del ataque contra
Villarreal aunque por los testimonios ya los tenían identificado. El caso es investigado por el
juzgado de Instrucción Nº12, a cargo de Mónica Lamperti, y el juzgado de Menores Nº2 de Gabriela
Sansó.