El anterior ataque contra un profesional del foro local
El último ataque violento contra un abogado que se recuerde en la ciudad ocurrió la tarde del 7 de septiembre de 2012 en Montevideo 2026, donde tiene su estudio el penalista Alberto Tortajada.
20 de mayo 2015 · 01:00hs
El último ataque violento contra un abogado que se recuerde en la ciudad ocurrió la tarde del 7 de septiembre de 2012 en Montevideo 2026, donde tiene su estudio el penalista Alberto Tortajada. Aquel día "El gallego", como lo conocen sus pares, había ido a tomar un café al bar de la esquina de su estudio a la espera de la llegada de un cliente que días antes le había pedido un encuentro por teléfono. Lo cierto es que cuando ese cliente llegó al edificio el abogado ingresaba al palier y preguntó si él era Tortajada. Ante la respuesta afirmativa del profesional el hombre, sin más palabras, le disparó cuatro tiros con un arma calibre 22.
Por el ataque que casi le cuesta la vida al abogado fue procesado en calidad de sicario Pabo Andrés Peralta, también involucrado en el crimen de un policía. Pero como ideólogos del hecho y de otra serie de incidentes de violencia criminal extrema quedaron imputados los empresarios José Antonio Iborra, de 66 años, y su hijo Juan Pablo Iborra, de 39, inversores de cuatro farmacias en el centro rosarino que controlaban a través de profesionales matriculados.
Según la resolución judicial que firmó la jueza Alejandra Rodenas en diciembre pasado, esos hechos eran ejecutados por sicarios contratados por los Iborra con el fin de eliminar a competidores del mismo ramo o a funcionarios del rubro.
En el caso de Tortajada, éste era abogado de Celia Lingua, quien estaba inscripta como propietaria de la farmacia de San Juan 1784 controlada por los Iborra. A raíz de unos desaciertos comerciales la mujer quedó al borde de perder su casa por lo que Tortajada le avisó al abogado de los Iborra, José Luis Giacometti, que no lo permitiría. La investigación determinó que Iborra padre e hijo orquestaron el atentado contra el abogado contratando como sicario a Peralta, quien le disparó.