El gobierno y la oposición volvieron a dividirse ayer por el conflicto que mantiene el Estado chileno con la etnia rapa nui, de la polinésica Isla de Pascua. Los aborígenes amenazan con independizarse de Chile o recurrir ante la Corte Internacional de La Haya, tras reclamos por tierras y autonomía.
La situación estalló el viernes, cuando autoridades policiales desalojaron violentamente tierras ocupados por los rapa nui.
“El atropello a los derechos de la gente de la isla es tremendo”, reclamó ante la crisis Raúl Tea, activista rapa nui.
En agosto, el presidente del Parlamento Rapa Nui, Leviante Araki Araki, advirtió que Isla de Pascua se independizará y se unirá a la Polinesia si el gobierno no acepta sus exigencias.
El conflicto nació con un equívoco tratado de cesión de soberanía de 1888 y por la demanda isleña de recuperar tierras ancestrales en propiedad de Chile, muchas cedidas a privados.
Los tres mil pobladores también piden frenar la migración turística, e inversión pública en salud, educación y producción.
Los habitantes de la isla de 163 kilómetros cuadrados, a 3.500 kilómetros de Chile, son de origen polinesio, zona con la que mantienen un activo contacto comercial y cultural.
Tras varias guerras internas, que los dejaron al borde de la extinción, los rapa nui sufrieron colonizaciones hasta el dominio chileno. En septiembre de 1888, se redactó un acuerdo en dos documentos, uno en español y otro en rapa nui y tahitiano. El texto en español habla de cesión de soberanía a Chile, reservando al mismo tiempo para los jefes rapa nui los títulos de que estaban investidos. El texto rapa nui mezclado con tahitiano no habla de cesión de tierras.
La tradición dice que el rey Atamu Tekena tomó un trozo de pasto con tierra, entregándole el pasto a los emisarios chilenos, quedándose con la tierra, en señal de dominio de ella.
En 1966, tras años de vivir en condiciones de esclavitud, obtuvieron la ciudadanía chilena completa y algunas autonomías. (DPA)