La obra de teatro “Dos viejos judíos” regresa a escena hoy a escena con el encuentro de dos amigos, uno religioso y el otro comunista, enfrascados en sus memorias y recuerdos vinculados a la “judeidad”. La pieza, que cuenta con las actuaciones de Naum Krass y Martín Fumiato y la dirección de Ricardo Arias, se presenta este domingo, y todos los domingos de marzo y abril, a las 20, en Espacio Bravo (Catamarca 3624).
“Dos viejos judíos”, que fue estrenada en noviembre 2021, marcó el regreso de Krass a los escenarios después de casi tres años de ausencia. En ocasión del estreno, el director y el intérprete contaron cómo es este trabajo que comenzó a gestarse durante la pandemia junto al fallecido actor David Edery, amigo de Krass y compañero de recordados trabajos como “La Forestal” y “Evita”, entre muchos otros.
La obra, que tanto Arias como Krass calificaron como un trabajo con elementos del absurdo y el costumbrismo, se centra en el encuentro de dos amigos, uno religioso, el otro comunista, enfrascados en sus memorias y recuerdos vinculados a la “judeidad”.
¿Cuál fue la motivación para encarar este proyecto?
Naum Krass: La motivación la definiría como la necesidad de dos viejos amigos de ir al rescate del olvido y la soledad en tiempos y edades difíciles. Esta no es una obra más; tiene una carga emotiva muy importante por el amigo que se nos muere meses antes de estrenar. Esta obra rescata una parte sensible, me hace acordar a mis ancestros. Si bien mi judeidad va por otro lado, me ubica en un lugar entrañable de recuerdos de mi vida como actor, como hombre, como persona. Y que nos dirija Ricardo, que fue mi alumno hace 30 años, es un bonus interesante que te devuelve la vida.
Ricardo Arias: Mi motivación mayor fue trabajar con ellos, que fueron para mí una referencia fuerte del teatro de nuestro medio, además de grandes actores, un orgullo. También un encuentro entre distintas generaciones y sobre todo el hecho que es muy difícil ver hoy en escena actores de más de 80 años. Algo fundamental para destacar, es que después del fallecimiento de David Edery, decidimos seguir con el proyecto convocando a Martín Fumiato y fue enorme la ayuda e impulso que nos brindó también Martín Edery, hijo de David, que forma parte también de este trabajo ocupándose del vestuario y manejo de redes sociales.
¿Cuáles son los conflictos más notables entre los dos amigos, uno religioso y el otro comunista? ¿Por qué se generan?
RA: Los conflictos se generan por la visión de la vida que cada uno tiene, pero lo más interesante es que a pesar de eso conviven. Algo que podríamos empezar a hacer en nuestra sociedad, convivir con nuestras diferencias. Ellos comparten su vida. Y los conflictos son generados por cuestiones cotidianas, como el hecho de la falta de papel higiénico en el baño, o cuestiones trascendentes como Dios.
NK: Los conflictos más notables en realidad no son los que se muestran. Hay algo de ambiguo en el planteo, un texto que va por debajo, sostener la vida a pesar del evidente finitud. Son como dos niños peleando por cosas insólitas. Uno cree que el otro lo traicionó, lo denunció y se escapó con su mujer que estaba gestando su hijo. Los temas fueron surgiendo a partir de nuestras diferencias y afinidades y algo que teníamos en común, la judeidad. Yo aferrado a lo epicúreo de la cuestión judía y él, David, más apegado a lo religioso. Fueron surgiendo los temas, la religión, el amor por una misma mujer, la comida. Para es mí una forma de disfrute al compartir lo que cocino, para él como un tema de celebración judaica.