Buenos Aires.— Dos hombres fueron detenidos ayer acusados de haber
participado en el crimen de Nayla Policicchio, una estudiante de Ciencias Económicas y bailarina de
19 años que murió tras haber sido baleada el 20 de septiembre pasado, cuando viajaba en un auto por
Avellaneda.
Las detenciones fueron concretadas ayer tras cuatro allanamientos en la villa 7
de Abril de Avellaneda. En los operativos se detuvo al presunto autor material del crimen de Nayla,
identificado como Adolfino Portillo, alias "Angel", de 28 años y de nacionalidad paraguaya. Como
partícipe secundario apresaron a Oscar Alberto Vitali, de 25 y apodado "Manteca".
La misma pistola. La clave para el esclarecimiento del crimen de Nayla fue otro
homicidio cometido el 17 de octubre pasado en la misma villa como producto de una riña entre bandas
y cuya víctima fue Eduardo Rubén Luna. "En el marco de esa investigación pudimos secuestrar una
pistola marca Browning calibre 9 milímetros que luego de las pericias se determinó que era la misma
que fue empleada en el asesinato de Nayla", dijo un jefe policial.
Según la hipótesis de la policía de Lomas de Zamora, el crimen de Nayla,
registrado la madrugada del 20 de septiembre pasado, fue cometido en el marco de un enfrentamiento
entre bandas de la villa 7 de Abril, de Sarandí, partido de Avellaneda. Los investigadores creen
que una de las bandas buscaba asesinar a Luna y que cuando Nayla pasó en un Fiat 147 junto a su
novio y dos amigos frente al mencionado asentamiento, recibió disparos que no eran para ella.
Al momento de ser baleada Nayla viajaba junto a su novio, Matías Pedutti, de 20
años, y una pareja de amigos llamados Mariano Palacios, de 21, y Laura de los Santos, de 20.
En ese momento, la policía informó que el asesino era un hombre que se hacía o
estaba borracho y se les abalanzó sobre el auto con aparentes intenciones de detenerlo. El novio de
Nayla lo esquivó y aceleró, pero el delincuente extrajo un arma y efectuó cinco disparos contra el
auto. Nayla recibió un balazo que le atravesó los dos pulmones. Murió a los tres días.
La joven estudiaba ciencias económicas en la UBA y trabajaba como empleada en la
empresa Cablevisión, por lo que se había independizado y mudado a la Capital Federal. Además era
bailarina. El día del ataque, la joven estudiante había cenado en su departamento de San Telmo y se
dirigía con su novio y otra pareja amiga a una quinta para festejar al día siguiente el Día de la
Primavera.
Un repartidor
Juan Domingo Tissera, un repartidor de gaseosas de 35 años baleado por
delincuentes que le intentaron robar en Quilmes, murió anoche tras tres días de agonía. Dos
ladrones le habían exigido el sábado el dinero que acababa de cobrar. Tissera quiso huir y le
dispararon dos balazos. Tenía dos hijos, uno de 5 años y otro de 10 meses.