Hay disfraces de perezoso muy originales. Por ejemplo, "no tengo tiempo" o "lo haré mañana", que sirve para ocultar una falsa concepción del tiempo presente y futuro. "Tengo poco tiempo", es el disfraz más oportuno y beneficioso para quienes son esclavos de la idea del menor esfuerzo, que no es la ausencia de esfuerzo alguno, sino el esfuerzo justo, el necesario para la propulsión en una medida que se estima suficiente. "Necesito tiempo para pensarlo", si no se trata de una maniobra dilatoria o de una artimaña para zafar, es algo preocupante porque podría tratarse de un disfraz para ocultar un entorpecimiento en la ideación, que es tan paralizante de la acción como un brazo entumecido. La pereza tiene frutos peligrosos, como la inconsecuencia, las mentiras, los embrollos, las estafas y hasta los robos, porque el perezoso no puede esperar a amasar una fortuna por medio del trabajo y entonces intenta acortar con esas acciones el tiempo y el esfuerzo de sus movimientos de adquisición. La pereza es tan tóxica como algunos alcaloides. El perezoso debe tomar el sabio ejemplo de las pequeñas hormigas.


































