Hace unos días, a las 13.30, me encontraba con mi hijo de ocho años con una discapacidad motriz en el local de McDonald de San Martín y Córdoba. Habíamos pedido la comida cuando me manifiesta que le dolía la panza. Le solicité a la empleada que me habilitara un baño en planta baja ya que mi hijo no puede subir escaleras y me dijo que “no hay ningún baño en planta baja”. La respuesta que recibí de las empleadas fue que si quería un baño para discapacitados pidiera permiso en el Banco Nación que se encuentra enfrente o en uno de los negocios de la peatonal. A todo esto mi hijo lloraba descompuesto pidiendo por favor que ya no daba más. Como la gente empezó a protestar, todos los empleados se escondieron detrás de una puerta haciéndome esperar más de 10 minutos. Ellos querían que nos retiráramos del local. Al ver las intenciones que tenían les golpeo la puerta y les exijo que me dieran una solución porque el nene ya estaba muy descompuesto. Para poder sacarme de encima me dijeron que las acompañara. Salimos del local, caminamos por calle Córdoba e ingresamos a una galería (todo esto lo hice con mi hijo en upa porque él no puede caminar mucho). Subimos a un ascensor y cuando llegamos al piso todas las puertas estaban cerradas y me dejaron ahí con mi hijo llorando. Después de mi desesperación, bajamos con el ascensor y un custodia de la galería ve lo que sucede y muy amablemente me consigue un baño. El mismo señor me aclara que esto ocurre normalmente con todas las personas que van a McDonald (sean niños pequeños, embarazadas, gente mayor o discapacitados). Lo que ellos hicieron fue discriminación porque ese es un lugar donde van muchos chicos, basta con mirar las publicidades televisivas, pero la realidad es que solo pueden ir los que pueden saltar, caminar o correr, llegando a la conclusión de que las dificultades no las tiene mi hijo sino las demás personas que no pueden entender esto. Ese mismo día hice la denuncia policial (Comisaría II) firmada por el suboficial Matías Rinaldi. Esto lo hago público porque no quiero que nadie sufra la humillación que pasó mi hijo. Para que este delito no quede impune voy a hacer también la denuncia municipal, ya que este local no puede estar abierto sin la habilitación correspondiente y si tiene habilitación está mal dada.































