El director médico del Centro de Medicina Integral del Comahue de Neuquén (Cmic) confirmó ayer que Marcelo Diez, el hombre que estuvo durante más de 20 años en estado vegetativo, murió en esa institución por una infección múltiple pocas horas después que la Corte Suprema de Justicia avalara el pedido de muerte digna.
Rodrigo Rabufetti, el director de Cmic, brindó ayer una conferencia de prensa sobre la muerte de Diez y explicó que el paciente falleció horas después del fallo de la Corte.
"El paciente Marcelo Diez ingresó a Cmic derivado de Luncec el 21 de junio de 2015 con diagnóstico de neumonía. En terapia intensiva se le realizaron estudios médicos y se le aplicaron tratamientos orientados a tratar la infección, pero falleció 20 días después en compañía de familiares y del cuerpo médico a las 17 del martes 7 de julio", relató Rabufetti.
Sin dar mayores detalles, el director aclaró ante la prensa que Diez fue sometido a un tratamiento y que no estaba conectado a ningún respirador artificial.
Es decir que Diez no fue desconectado en consonancia con el fallo de la Corte sino que murió debido a una infección generalizada justo el día en el que salió el fallo.
Trascendió en la prensa local que Diez era tratado como un paciente más y que no tenía ningún tipo de reacción a los estímulos que le proporcionaban los médicos.
Diez estaba en estado vegetativo desde el 23 de octubre de 1994 cuando sufrió un accidente automovilístico, donde recibió un traumatismo encefalocraneano severo y politraumatismos graves.
En 1995, luego de diversas intervenciones quirúrgicas, le diagnosticaron estado vegetativo persistente y un virus intrahospitalario lo dejó postrado y sin actividad cerebral.
La familia lo cuidó primero en una chacra que habían acondicionado como si fuera una clínica hasta que finalmente lo derivaron a Luncec.
Pero en junio pasado la clínica cerró el sector de internación por lo que derivado al Cmic.
Tras la muerte de su hermano, Andrea Diez escribió en la red social Facebook: "Marcelo se fue en compañía de mi hermana, Adru Diez, hoy (martes) por la tarde, en la ciudad de Neuquén. Ya es libre, sobre todo de la perversión y la crueldad de aquellas personas e instituciones que violentaron su voluntad y lo cosificaron. Vivimos este momento juntas y en silencio. Aunque hace más de 20 años que él no está, queremos decir solamente: hasta siempre, querido Marcelo".
"Eutanasia por omisión". Por su parte, el obispo de Neuquén, Virginio Bressanelli, advirtió ayer que el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que reconoció el derecho a la muerte digna pudo generar "eutanasia por omisión".
El representante eclesiástico rechazó el fallo del máximo tribunal en el caso de Marcelo Diez, quien murió anteayer horas después de conocerse la sentencia, como consecuencia de una infección múltiple y tras estar en estado vegetativo persistente durante 20 años a raíz de un accidente de tránsito en Neuquén.
"Quitar el sustento básico, en el fondo, es inducir la muerte. Si es así, en el fondo hay una eutanasia por omisión", sostuvo Bressanelli, para quien Diez no estaba en estado vegetativo.
El obispo aseguró que el caso Diez "no se inscribe en los términos y el espíritu de la ley de muerte digna" y agradeció a Dios que el joven haya fallecido por causas naturales antes de ser sometido a lo que consideró un "deceso inducido".
En tanto, el abogado de la familia Diez, Lucas Picca, confirmó también que el joven falleció por causas naturales tres horas después de que la Corte le reconoció su derecho a una muerte digna y antes de que se cumpliera el fallo que autorizaba a desconectarlo de los aparatos que lo mantenían artificialmente con vida.
"Paradojas del destino o no, yo creo que no, Marcelo Diez murió tres horas después de que saliera el fallo de la Corte, por causas naturales, porque como muchas veces se debatía entre la vida y la muerte en una sala de terapia intensiva por una septicemia generalizada", afirmó en declaraciones a radio América.
El abogado explicó que si el deceso de Diez se hubiera producido antes del fallo del máximo tribunal, este no hubiera existido "porque la causa hubiera devenido abstracta".
Por su parte, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, discrepó ayer con los representantes de la Iglesia al asegurar que el fallo de la Corte "no está hablando de la autorización de la eutanasia sino que lo que está diciendo es que no se le agreguen tratamientos médicos que lo van a llevar a una prolongación de la vida que lo va a hacer sufrir".
Anteayer la Corte reconoció a Diez su derecho a la muerte digna y autorizó que fuera desconectado de los aparatos que lo mantenían artificialmente con vida, aunque horas después el paciente falleció por causas naturales.
El máximo tribunal aclaró que la autorización del retiro del soporte vital a Diez no implicaba una práctica eutanásica reñida con la ley vigente, sino que constituía una abstención terapéutica permitida por la ley de los derechos del paciente, vigente desde 2012.
El caso Camila. En tanto, Camila Sánchez nació con falta de oxígeno el 27 de abril de 2009. A la mamá le rompieron la bolsa mientras paría y se desprendió el cordón que las unía. La niña vivió tres años en estado vegetativo irreversible y sus padres pidieron que la desconectaran pero los médicos se negaron. "Necesitamos una ley de muerte digna", reclamaron. Poco más de un año después, el Congreso la convirtió en ley.
El lunes 4 de junio de 2012, los padres de la nena presentaron el pedido formal de muerte digna y remarcaron que el procedimiento se hiciera en absoluta intimidad. Los médicos pidieron unos días para terminar de asesorarse, y el jueves 7 de junio de 2012, finalmente, casi un mes después de la sanción de la ley, Camila Sánchez fue desconectada del instrumental que la mantenía con vida en el Centro Gallego de la ciudad de Buenos Aires. Ese domingo, hubo una misa en una iglesia de Cañuelas. "Camila pasó por este mundo y dejó derechos para todos", dijo su madre.