Joanna hablaba por teléfono en el patio de una casa de citas del centro mientras
sus dos compañeras conversaban para matar el tiempo a la espera de clientes. En eso sonó el portero
eléctrico. Una de las muchachas bajó a abrir la puerta de calle y se topó con un hombre que sólo
tuvo que empujarla para ingresar junto a un cómplice. Las dos jóvenes quedaron a merced de los
intrusos que, tras inmovilizarlas, recogieron dinero y teléfonos celulares. Pero los gritos de las
chicas sobresaltaron a Joanna que se contactó con la policía. Eso posibilitó que un rato después
los ladrones fueran atrapados en la calle.
Fue un caso más de una modalidad delictiva reiterada, el asalto a burdeles
céntricos, que este año tuvo su expresión más trágica el 18 de junio pasado. Esa noche, en un
primer piso de Mendoza 909 fue asesinado Emanuel Del Mastro, un agente de 25 años que custodiaba el
local, en una situación de robo (ver aparte).
El nuevo atraco ocurrió el lunes a la tarde en una propiedad de planta alta
situada en el cruce de Presidente Roca y San Juan. El inmueble tiene varios departamentos, un patio
cubierto con un techo metálico y está frente al colegio María Auxiliadora. En el privado sólo
estaban Joanna, Roxana y Edith, tres chicas que, al parecer, ofrecen servicios sexuales. Sin
embargo, las muchachas declararon en la comisaría 2ª que el lugar funciona como una casa de masajes
y que ellas no ejercen la prostitución.
Timbre y asalto. Cerca de las 18.30 de anteayer un muchacho llegó a la casa,
tocó el portero eléctrico y una de las chicas bajó por la escalera a abrir. La joven fue casi
atropellada por el intruso que entró junto a otro sujeto. La empujaron arriba.
Una vez en la planta alta, los dos asaltantes ataron de manos y pies a las dos
jóvenes con los cables de un teléfono fijo. Asustadas, las chicas atinaron a gritar. Mientras esto
ocurría, Joanna hablaba con un teléfono inalámbrico en el patio. "Había salido porque no tenía
señal adentro", explicó el comisario Sergio Vergara, jefe de la comisaría 2ª, que controla la zona
donde ocurrió el hecho.
Advertida por los alaridos de sus compañeras, Joanna llamó al 911 y varias
patrullas policiales acudieron al lugar. Los dos ladrones ya habían recogido unos 400 pesos y dos
teléfonos celulares cuando las sirenas de los patrulleros resonaron en la cuadra. Los malhechores
advirtieron que la policía les pisaba los talones y decidieron partir.
Bajaron por la escalera y escaparon a la carrera aunque no llegaron muy lejos. A
uno de los ladrones lo atrapó un agente de la Brigada Motorizada cuando apenas había recorrido unos
pocos metros. A su socio, una patrulla del Comando Radioeléctrico lo prendió a dos cuadras de
allí.
Dos hermanos. Los dos ladrones fueron trasladados a la seccional 2ª. Allí fueron
identificados como Marcelo D'Angelo, de 28 años, y Germán D'Angelo, de 24. Los dos muchachos son
hermanastros y viven en la zona sur de la ciudad. Fuentes policiales reportaron que Marcelo
D'Angelo había salido hace cinco meses del penal de Coronda, donde cumplió una condena de cinco
años por robo calificado.
Ayer a la tarde dos oficiales de la División Judiciales entrevistaron en el
lugar a Joanna y le entregaron una citación. Luego declinó referir lo ocurrido a un cronista de
este diario. "Disculpame, tengo muchos problemas y prefiero no hablar", se excusó Joanna.