De la cantidad de reclamos elevados a las distintas oficinas municipales (Parques y Paseos, Higiene Urbana, Defensa Civil, Dirección de Tránsito, entre otras), en ninguna se recibió contestación o por lo menos se verificaron acciones para resolverlos. La desidia con la que atienden los empleados a los contribuyentes los hacen parecer súbditos. Ejemplo de las solicitudes: erradicación de una panal de avispas, en Cochabamba al 6200; colocación de lomo de burro en calle Pasco, desde Provincias Unidas a Rouillón; poda de árboles en sectores donde cables de electricidad atraviesan las ramas; erradicación de yuyales en veredas donde sus propietarios son en su mayoría personas de edad avanzada y no pueden pagar a un jardinero particular y amontonamiento de escombros en las veredas, entre tantos. Es decir, las quejas y reclamos son infinitos pero la insensibilidad de las autoridades municipales es mayúscula. Es posible que el intendente ignore muchas de estas cuestiones pero no todas. Los reclamos se hacen por medio de los centros de distrito, lo que es igual a burocracia pura. Lo mismo ocurre con el inoperante presupuesto participativo, donde nunca gana el obrero y empleado que pagan sus impuestos... Se entiende, ¿no?































