Por estos días salió la resolución de la Justicia respecto a qué se hará con el predio del ex Batallon 121. Pues bien, se sabe que se llegaría a hacer ya que se tiene un plan con un concurso de ideas que se llevó a cabo tiempo atrás. Los vecinos de la zona se niegan a que allí se construyan viviendas para gente de bajos recursos. Creo que eso sería lo justo, que cada familia tenga su casa propia y la pague, pero sucede que yo ya he hablado con muchos de los vecinos y su verdadero temor es que la gente que instalen en ese complejo de viviendas sea de dudosa vida, ya que todos saben en qué se han transformado los complejos Fonavi. Estos están destruidos, sólo basta recorrer el barrio de la Carne, en zona sur, los de bulevar Seguí y Roullión, los de Ovidio Lagos y Rueda, los de barrio Acíndar, un muy buen ejemplo a qué le temen los vecinos. Ese lugar se llenó de gente que anda en la droga, el robo. Hoy en la zona vieja del barrio Acíndar, donde había unos muy lindos chalets con techos de tejas se desvalorizaron por los robos, arrebatos y la mugre que hay. Los taxis ya no entran ni de día y el estado de los Fonavi es poco menos que deprimente . Yo no tengo casa propia y estoy trabajando a destajo para poder terminar de pagar un terreno y comenzar a construir con mi esfuerzo. ¿Por qué entonces se les da a estas personas y yo me tengo que ir a vivir fuera de Rosario ya que mi presupuesto no da para más? En ese sitio se debería instalar la facultad de Educacion Física que hoy no posee un lugar propio, además de un colegio técnico que tanto falta en zona sur. También hay que abrir calles, crear un buen centro de deportes para los colegios de la zona, un parque con juegos infantiles. Señora intendenta, usted vive en barrio Parque, ¿qué pasaría si un buen día le sucediera lo que le ocurrió a mi hermano? El vivía en el barrio Santa Lucía le dieron unas muy lindas casas con techos de color azul a dos aguas, con juegos infantiles; hasta que un día a un "cráneo" se le ocurrió instalar frente a su vivenda otro barrio tipo Fonavi, con gente traída de las villas La Lata y Cristaleria. Le robaron ocho veces, hasta que un día casi lo matan, y se fue del barrio. Vendió su casa por dos mangos.

































