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Demoran a un joven por el ataque a un policía que investiga a Los Monos

Un joven de 22 años fue detenido ayer a la madrugada acusado de intervenir en el ataque ocurrido horas antes contra uno de los policías de la División Judicial de la Unidad Regional II, que...

Jueves 20 de Junio de 2013

Un joven de 22 años fue detenido ayer a la madrugada acusado de intervenir en el ataque ocurrido horas antes contra uno de los policías de la División Judicial de la Unidad Regional II, que actúa en los operativos contra redes delictivas entre las que se encuentra la banda de Los Monos. El vehículo fue localizado a partir de su patente, que el oficial alcanzó a anotar antes de iniciar una persecución por un prolongado trayecto, en la que recibió un disparo en su propio auto. El muchacho fue indagado por el juez Luis María Caterina, quien por su carencia de antecedentes penales anoche resolvió concederle la excarcelación bajo promesa de no rehuir del requerimiento judicial. Seguirá ligado a la causa imputado de resistencia a la autoridad y abuso de armas.

Varias circunstancias colocan en un lugar incómodo al joven implicado, Mauricio Andrés P., pese al beneficio concedido por el juez. La policía secuestró en la casa donde lo apresaron su teléfono celular. Tanto el tráfico de mensajes y llamadas como la mayoría de los contactos de la agenda del aparato habían sido borrados. Pero conservaba un mensaje, dirigido a una persona de nombre Brenda, en la que señalaba que estaba metido en un aprieto. El horario del texto era las 21 que fue poco después del incidente investigado.

Allanamiento. En el crudo frío nocturno, cerca de las 3, una dotación policial entró en una vivienda de Bielsa al 7100, a cuatro cuadras de Circunvalación, en el barrio Fisherton Industrial. El dueño de casa insultó a los policías que desde el acceso a la casa pudieron ver, estacionado, un Chevrolet Corsa. El oficial que había sido esperado a metros de su domicilio el martes cerca de las 20 aseguró que ese era el vehículo que persiguió a balazos por más de veinte cuadras unas horas antes. La chapa patente que había anotado era la misma.

Ingresaron a requisar la casa que es de los padres de Mauricio. En una habitación estaba durmiendo el joven. Como curiosidad notaron que dormía tapado con una cobija sobre un colchón sin sábanas y que no tenía ropa propia en la vivienda. Supusieron con eso que no vivía allí y que había ido a pasar la noche de un día complicado.

La policía incautó en la casa 35 mil pesos, secuestró el vehículo y se llevó al muchacho detenido. También levantaron de la vivienda una réplica de pistola 9 milímetros accionable a gas comprimido. El dueño de casa dijo ser tapicero de oficio y que su hijo trabajaba con él.

A la carrera. El incidente que dio lugar a la detención provocó conmoción institucional dado que el blanco fue un policía que junto al juez que investiga a las bandas, Juan Carlos Vienna, había recibido amenazas. El policía llegaba a su casa en la zona de Garay y Rouillón advirtió al acercarse, desde unos 50 metros, la presencia de un Chevrolet Corsa desconocido en la cuadra con tres personas adentro. Decidió escribir la patente y dar una vuelta manzana.

Al acercarse a la cuadra donde vive advirtió que el Corsa se ponía en movimiento y empezó a seguirlo también desde su vehículo que es también un Corsa, de color azul. Empezó así una persecución desde 27 de Febrero y Rouillón hasta Presidente Perón (ex Godoy), desde allí por distintas calles hasta tomar Felipe Moré en contramano, para volver hacia el lugar cercano a la partida. El policía perdió de vista al vehículo en Barra y pasaje Asunción.

El policía contó en la declaración que intercambió disparos accionando el arma reglamentaria con su mano izquierda mientras su vehículo era blanco de balazos desde el otro que perseguía. Sostuvo que por 27 de Febrero había tráfico de autos y peatones lo que lo indujo a no disparar.

A la carrera. En el entorno del oficial de la División Judicial señalaban como incógnitas a despejar por qué razones el auto luego descubierto en el domicilio de Bielsa al 7100 y secuestrado se había estacionado casi frente a la casa del policía cuando éste llegaba a su casa. Se preguntaban además por el origen de los 30 mil pesos hallados en la vivienda del muchacho y destacaban como significativo el mensaje de texto detectado en su teléfono.

El juez Caterina lo indagó por dos delitos configurados por la acción de la persecución y el tiroteo contra el policía: resistencia a la autoridad y abuso de armas. El hecho de que le haya dado la excarcelación es normal a esta altura del trámite: el acusado es una persona sin antecedentes penales, lo que juega a su favor, y las evidencias reunidas en su contra no son decisivas. El magistrado sostuvo que disponer su libertad no significa que no deba responder por lo que le atribuye. Por eso el joven debió fijar un domicilio y la promesa de no eludir la acción judicial.

Este incidente desató una reacción estremecida de parte de funcionarios judiciales y policiales a poco de ocurrido.Ocurre que el viernes pasado el juez Juan Carlos Vienna denunció que una persona le señaló que por su bien debía desistir de impulsar la causa en la que investiga a una asociación ilícita vinculada al comercio de drogas a la que se atribuyen homicidios, lesiones y acopio de armas. El ataque al policía pareció la materialización de una amenaza.

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