Muy lentamente el mundo, sus dirigencias y los propios especialistas en la cuestión, van tomando conciencia de la crisis ecológica desatada en todo el planeta. La premura es directamente proporcional al crecimiento económico basado en la anarquía de los modos de producción, consumo y el uso de energías contaminantes. Hace ya varios años que se discute el problema en un escenario de sordos. Surgen débiles algunas promesas a largo plazo en la disminución de los porcentajes de polución de parte de líderes políticos muchos de los cuales por razones obvias no estarán en próximas cumbres. Los gobiernos cambian periódicamente. Los responsables directos del asunto son permanentes. Junto a estos inconvenientes no deseados hay un hecho curioso. Jamás se toca el factor demográfico y su seria incidencia en la problemática ecológica. En breve la población mundial llegará al número de 10 mil millones de habitantes dentro de un contexto en el que por lo menos 2 mil millones padecen hambre. Aquí no se trata de proponer una solución malthusiana orientada a la mutua aniquilación de "excedentes" humanos o la depredación de las guerras. La idea racional, y no creo haya otra, pasa por la planificación de una economía hasta hoy errática, tanto como de la población mundial. Los humanos contaminamos por nosotros mismos y de forma alarmante. Se ha roto el esquema armonioso del equilibrio natural como consecuencia de la capacidad del hombre para modificarlo. Transformado más en un demonio que en un semidios creativo el ser humano es inconsciente de los límites de su poder. Todavía poseído de tabúes, prejuicios morales y religiosos no entiende que es un animal más en el reino y debe indefectiblemente regular como todos los seres biológicos el número de su población. Llama la atención el silencio de los científicos al respecto y es como si los que mandan consideraran necesario para preservar su poder el contar con millones de personas descartables, no solo como mano de obra barata en última instancia para uso político y militar. Si es así que natura nos lo demande.


































