Se supone que el sol sale para todos, así debería ser; pero cuando se abre un supermercado chino en un lugar céntrico, rodeado de almacenes, maxiquioscos y pequeños comercios, todos sabemos que una nube negra se cierne sobre los mismos. Muchos de ellos son negocios familiares instalados con esfuerzo y dedicación, y vienen luchando durante años para mantener así a su familia. Estos argentinos que están completamente desprotegidos ante esta invasión desleal no encuentran respuestas a la adversidad que se les presenta. ¿Por qué la Municipalidad no regula su instalación? ¿Por qué no buscan lugares donde no se perjudique a tantos otros comerciantes? Esta es una injusticia que no tiene respuesta. El sol debería salir para todos, para nosotros los argentinos, y especialmente para los rosarinos, que como todos sabemos padecemos el desempleo y la única manera de revertir esto es trabajando por nuestra cuenta. Que no nos quiten esta última esperanza.



























