Dos hermanos fueron condenados a prisión perpetua por el crimen del dueño de una
forrajería a quien apuñalaron para robarle la moto en mayo de 2007, cuando el hombre circulaba por
un camino de tierra que une Funes y Pérez, cerca de la represa del arroyo Ludueña. El circuito de
venta de la scooter que le sacaron a la víctima condujo a los investigadores hasta los acusados,
quienes habían ofrecido el vehículo por 400 pesos en su barrio del oeste rosarino.
La condena fue impuesta por el juez de Sentencia Julio
Kesuani a David Jacinto Sandoval, de 28 años, y a su hermano Jonatan Daniel, de 20. Los dos fueron
sentenciados a prisión perpetua por cometer un robo calificado y un homicidio críminis causa, esto
es, por matar para cometer otro delito y garantizarse impunidad. En el caso de David también fue
declarado reincidente, porque tenía una pena previa a 15 días de prisión de un juzgado Correccional
y otra de 6 años y medio de cárcel. Eso le impedirá acceder a beneficios de la ley
penitenciaria.
El fallo de todos modos no está firme porque el defensor de
los hermanos Sandoval tiene la posibilidad de apelarlo. Incluso, durante el juicio el profesional
planteó la falta de pruebas para condenarlos y reclamó las absoluciones. No obstante Kesuani
consideró los testimonios de vecinos y un familiar de los hermanos que refirieron haberlos visto
llegar en la moto de la víctima a su casa de un barrio marginal cercano al Mercado de Concentración
y haberla ofrecido en venta.
El último viaje. José Antonio Demasi tenía 57 años y tenía una forrajería en
Funes, donde vivía con su esposa y sus tres hijos: Andrés, de 24 años; Martín, de 30; y Ariel, de
28. Alrededor de las 23 del 3 de mayo, asombrados porque su padre no llegaba a cenar y tras
rastrearlo en su lugar de trabajo, los muchachos empezaron a buscarlo y vecinos del comercio les
comentaron que el local había estado cerrado toda la tarde.
La peor noticia les llegó la mañana siguiente, luego de
denunciar la desaparición de José en una comisaría. Un motociclista iba a trabajar por la ruta
provincial 34 S, que une Funes y Pérez, y se detuvo por pinchar un neumático. Entonces
encontró el cuerpo del hombre, unos 15 metros al norte del puente sobre el arroyo Ludueña.
El destino hizo que por allí pasara poco después un
patrullero y el motociclista lo detuvo para señalarles a los policías el hallazgo. Los uniformados
comprobaron que se trataba de José Demasi, a quien le habían robado la billetera y la moto, y los
forenses constataron que tenía cuatro puntazos mortales.
"Papá era una persona rutinaria, siempre hacía lo mismo. Se
iba a trabajar, cerraba el negocio al mediodía, volvía a casa y a la tarde regresaba al local.
Nunca faltaba a trabajar", contaron los hijos de Demasi. Y dijeron que el hombre usaba el camino
donde lo mataron cada vez que tenía que comprar mercadería en Soldini. "Por más que encuentren al
que lo mató, nosotros ya estamos destrozados", argumentaron.
La ruta de la moto. La policía llegó a los hermanos Sandoval rastreando la
moto de Demasi. Los informes de calle daban cuenta de que el rodado había sido ofrecido durante la
semana posterior al crimen en la zona de Mendoza al 6800. Un vecino del lugar refirió que el día de
un clásico entre Newell’s y Central, David le había ofrecido una scooter blanca por 400
pesos.
Así, los pesquisas llegaron hasta un asentamiento de Los
Gallegos al 1300, un sector de ranchos donde apresaron a los hermanos Sandoval y al cuñado del
mayor de ellos, quien fue desvinculado del caso. También hallaron la billetera de Demasi.
Luego, por testimonios, los pesquisas llegaron a una
vivienda de Uruguay y Felipe Moré donde recuperaron la moto robada y toda la documentación del
rodado. El dueño de casa, José Luis C., de 29 años, admitió que se la había comprado en 600 pesos a
David Sandoval, a quien conocía de la cárcel de Coronda. Y que le habían entregado el vehículo tras
el pago de un anticipo de 150 pesos. Asimismo, ese hombre reveló que al preguntarle a David cómo la
había obtenido supo que se "la habían robado con su hermano a un muchacho, al lado del arroyo,
cerca de Pérez, y que no pasaba nada porque tenía todos los papeles".
Otra prueba que citó Kesuani fue aportada por un
comerciante, quien contó que el 4 de mayo de 2007 se presentaron en su negocio los hermanos
Sandoval a ofrecerle una moto blanca y dos días después, al leer la noticia del crimen en el
diario, se dio cuenta de que era el mismo rodado. Ese hombre señaló a los hermanos Sandoval en una
rueda judicial al encontrarlos "muy parecidos" a quienes le habían ofertado la scooter Honda
100.
Todos esos elementos, más el secuestro de un arma blanca
con las características de la usada en el crimen y la proximidad de la vivienda de los acusados con
el lugar del homicidio, fueron las pruebas que tuvo en cuenta el juez para fundamentar la doble
condena a prisión perpetua.