El 31 de marzo pasado fue condenado a prisión perpetua el ex general Eduardo Cabanillas, quien logró reciclar su jerarquía por 16 años. Cabe recordar que hasta 1999 participaba en los actos oficiales. Ese año fue presentado el proyecto Museo de la Memoria en el Concejo Municipal por los concejales Roberto Bereciartúa y Daniel Luna, quienes lo trabajaron con el colectivo "Juntos por DDHH". Cabanillas se permitió interferir ante las instituciones y amenazó a los concejales. Fue la solidaridad y fraternal comunicación entre los organismos de Montevideo, Buenos Aires y Rosario la que permitió registrar las violaciones en relación con el accionar represivo de las dictaduras sudamericanas. Con la documentación y testimonios pertinentes, se peticionó su baja por sus crímenes de lesa humanidad. En mayo de 1999 se realizó un escrache y movilización frente al II Cuerpo de Ejército, sede desde donde ejercía su autoridad. La magnitud del acontecimiento derribó su impunidad y en junio de ese año fue relevado. Durante la movilización ordenó un apagón en la zona céntrica, circundante con el edificio, y justo es agradecer a los periodistas y camarógrafos que iluminaron y acompañaron la marcha y el acto. Sin tan valiosa presencia hubiera sido todavía más peligroso el poder e impunidad que detentaba. A donde vayan los iremos a buscar: no es un slogan, es un compromiso militante.


































