Una investigación de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) sacó a la luz una serie de llamativos números ligados a situaciones de acoso sexual dentro de la institución.

Una investigación de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) sacó a la luz una serie de llamativos números ligados a situaciones de acoso sexual dentro de la institución.
Según el informe, el 15 por ciento de los 711 docentes encuestados conoce algún caso de acoso sexual dentro de la universidad. Además, el 73 por ciento afirma que dichos casos se dieron entre un profesor y un alumno.
El estudio, realizado en forma cualitativa y cuantitativa y centrado en las desigualdades de género al interior de la institución, muestra que un cuarto de los docentes encuestados confesó que son frecuentes las burlas y los sarcasmos vinculados con la orientación sexual o la identidad de género.
A su vez, el trabajo sacó a la luz que dos de cada diez docentes encuestados manifestaron conocer casos de discriminación de género en la UNC y más de la mitad señaló estar al tanto de situaciones de acoso laboral, como ""nsultos y agresiones, humillaciones, descalificaciones, comentarios inaceptables y aislamientos".
Testimonios. M., estudiante de abogacía en la UNC, salió de la facultad y le preguntó a un profesor que acababa de dar una clase sobre la bibliografía de la materia. Caminaron unos metros, y en Obispo Trejo y Duarte Quirós, el profesor invitó a M. un café en el bar de la esquina.
M. se desconcertó, pero accedió porque la tomó por sorpresa, no quería ser descortés y, después de todo, necesitaba saber más del material de estudio. El hábil profesor de derecho llevó la conversación a un plano personal: "Contame de tu vida", "¿estás casada?", "¿por qué no?", "¿vivís sola?", "¿dónde?", "¿por qué vivís sola?", "¿qué hacés los fines de semana?".
M. se sintió incómoda, apuró el café y dijo que se tenía que ir. El profesor se ofreció a llevarla. M. se negó varias veces y le dijo que estaba en auto. El profesor insistió en acercarla hasta el vehículo de ella. M. accedió: sintió que no tenía otra opción porque debía rendir el examen final de la materia en unos días y no podía enemistarse con la persona que la iba a evaluar.
Adentro del vehículo, el profesor hizo gala de su auto nuevo y lujoso y, al estacionar, apagó el motor, miró a M. a los ojos con media sonrisa, y con voz suave y poco académica le dio su número de celular. "No se lo doy a nadie, sólo a vos, para que me llames por cualquier cosa que necesites", dijo.
Luego, M. habló con otras alumnas, más jóvenes y vulnerables (chicas del interior que vivían lejos de sus familias y sus redes de contención) que habían pasado por experiencias similares con el mismo profesor: se sentían intimidadas y les costaba seguir yendo a clases. Pero no podían hacer nada, el profesor no había sido lo suficientemente explícito como para que alguien tomara una queja formal, aunque sabían que se trataba de una propuesta sexual implícita de un jerárquico con poder sobre ellas.
En el capítulo "¿Discriminación y violencias de género en la universidad?", las autoras aseguran que un cuarto de los docentes encuestados reconocen que son frecuentes en el ámbito universitario los chistes, burlas y sarcasmos que aluden a ser varón, mujer, a la orientación sexual o identidad de género. Dos de cada diez manifestaron que conocen casos de discriminación de género en la UNC y más de la mitad señala conocer de acoso laboral. El acoso laboral fue definido en la encuesta como "insultos y agresiones, humillaciones, descalificaciones, comentarios inaceptables y aislamientos". El estudio también indagasobre el lugar de las mujeres en la participación y gestión institucional y en la compleja interacción trabajo-familia.




