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Cecilia Carranza espera su segunda participación olímpica

Habla pausado, se toma su tiempo para encontrar la palabra justa y no repite frases de ocasión. La rosarina Cecilia Carranza Saroli se muestra madura, a días de sus segundos Juegos Olímpicos. No es la misma que estaba tensionada antes del debut en Beijing 2008.

Lunes 16 de Julio de 2012

Habla pausado, se toma su tiempo para encontrar la palabra justa y no repite frases de ocasión. La rosarina Cecilia Carranza Saroli se muestra madura, a días de sus segundos Juegos Olímpicos. No es la misma que estaba tensionada antes del debut en Beijing 2008. Pero aunque pasaron cuatro años, hay sensaciones que no cambian. "La largada en los Juegos Olímpicos siempre genera dolor de panza", asegura la regatista de 25 años, que competirá en la clase Laser Radial a partir del 30 de julio.

Explica que esos nervios se deben a la trascendencia de los Juegos Olímpicos, y no tanto por la relevancia que tienen como competencia en sí. "El sexto puesto que logré hace poco en el Mundial de Alemania (Boltenhagen) entre 150 barcos es mucho más importante que una medalla de bronce en Londres. Pero muchos desconocen la importancia que tuvo ese resultado", dice la deportista del Yacht Club.

"La presión y los nervios son consecuencia de la repercusión que tienen los Juegos. La largada en el Mundial no me causó nada y la de los Juegos Olímpicos te genera dolor de panza. Allí los nervios siempre se manifiestan más que en cualquier otro torneo", asegura.

Reflexiva, con el mate en la mano, dice que atraviesa una etapa de su carrera en la que no le importa lo que los demás esperan de ella. "Estoy muy tranquila y me siento exenta de cualquier reclamo. Sé en qué sociedad exitista vivo. Después del oro en los Panamericanos de Guadalajara (2011) más de uno me dice que traiga una medallita de Londres. La verdad, me importa un h.... No tienen idea de lo que significa una medalla", dice molesta.

"A muchos deportistas les afecta esa clase de exigencia y lo sufren demasiado. A mí también me pasó, hasta que pude hacer un click. El deportista que no puede sacarse esa presión de encima está condenado al fracaso personal. Hoy lo veo como algo que debía pasarme, hasta darme cuenta que el camino a seguir era otro, a disfrutar más de lo que hago", dice la bicampeona mundial junior (2003 y 2004) y bronce mundialista de mayores (2004).

Reconoce que sufrió la tensión del debut olímpico en Beijing 2008 (terminó 12ª) y considera que fue algo natural. "Era normal que me sintiera así. Si bien no tenía ninguna presión, pienso que era por el miedo a lo desconocido. Pero en este tiempo, crecí. Tuve la capacidad y la influencia de los que me rodeaban para elegir el camino correcto y asumir con naturalidad y tranquilidad cada compromiso. Si alguien pretende un resultado, nadie puede reclamarme nada. Estoy muy tranquila con todo lo que hice para llegar acá", asegura.

Su discurso casi que no admite resquicios para hablar de sus posibilidades en Londres. Tiene la capacidad y el roce internacional necesarios como para aspirar a clasificar entre las diez mejores, al cabo de diez regatas, a la medal race, que definirá las principales posiciones el último día de competencia. Y por qué no, a una medalla.

Como deportista, es indudable que persigue un resultado. Pero asegura que no se rasga las vestiduras si no lo consigue. Prefiere valorar el largo recorrido que le lleva intentarlo. "Ganar es mirar hacia atrás y darme cuenta de todo lo que hice para llegar acá. Un puesto es algo relativo. Si me toca una rival que es mejor que yo, hay que aceptar que es superior. Eso no implica tomar las cosas con menos profesionalidad ni rigurosidad", sostiene.

A partir de la forma en que plantea su vida, es inevitable preguntarle si le será posible disfrutar los Juegos Olímpicos. "Yo disfruto cuando las cosas me salen bien. En esos momentos, mientras voy navegando, soy capaz de irme matando de la risa. Y cuando pasó a otro barco, pienso: «Mirá como la pisé». En cambio, cuando no ando tan bien, la cuestión cambia. En esos instantes, lo importante es que la situación no me afecte tanto la cabeza, en especial si tengo otra regata ese mismo día", dice.

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