He leído con atención las notas publicadas en el diario sobre la construcción de casas con botellas en desuso, promovida por una arquitecta boliviana. Indudablemente se trata de una iniciativa interesante que merece difusión. Sin embargo, al menos como surge de las notas, se trataría de ranchos de aspecto sólo algo mejor que los existentes en las villas construidos, entre otras cosas, con bosta de vaca, engrudo, azúcar, sal y leche en polvo. Quiero comunicar que en nuestra Universidad Tecnológica Nacional, Facultad Regional Rosario (Zeballos 1341), desde hace años existe un proyecto de mucho más alto valor técnico elaborado por profesores de la Facultad, ingenieros y arquitectos profesionalmente muy capacitados, con la colaboración de estudiantes de los años superiores. El mismo consiste en construir paneles estandarizados con botellas de plástico y revestidas con argamasa de cemento de fácil ensamblaje entre sí, y la construcción y colocación de un módulo sanitario de baño y cocina. El techo se construirá con chapas de zinc o plástico. Además, el costo de construcción es muy bajo, creo que sólo levemente superior al de la profesional boliviana, con la enorme diferencia de construir un ambiente digno, estéticamente agradable, de fácil y rápida elaboración por parte de personal no especializado, que pueden ser los propios adjudicatarios de las viviendas, bajo la dirección de técnicos responsables. No cuento con más detalles técnicos sobre las viviendas en cuestión, pero entiendo que representan una iniciativa altamente recomendable para la parcial solución del problema habitacional, ya que se trata de un proyecto de bajo costo que está al alcance de cualquier gobierno provincial, municipal o comunal, cooperativa, organización no gubernamental, etcétera, al que inexplicablemente no se le ha dado cabida por las autoridades competentes.































