La diputada nacional Graciela Camaño admitió ayer que, junto a su marido, el sindicalista Luis Barrionuevo, viajó con la empresa Medical Jet, cuyos dueños fueron detenidos en España el pasado 2 de enero en el aeropuerto El Prat de Barcelona con 940 kilogramos de cocaína, valuados en 35 millones de euros, a bordo de un avión propio, un Bombardier Challenger 604 de 12 millones de dólares .
Mientras se espera una definición de la Justicia Española, Camaño salió a aclarar a “la opinión pública” que “efectivamente” su “familia contrató los servicios de taxi aéreo de la empresa de los hermanos Juliá”.
El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, rechazó días atrás toda vinculación entre el gobierno del ex presidente Néstor Kirchner y la empresa Medical Jet y, en cambio, dijo que esa compañía tenía relación frecuente con el sindicalista Luis Barrionuevo.
La polémica se desató con la detención de tres argentinos en el aeropuerto de Barcelona con casi una tonelada de droga a borde de su avión particular. Dos de ellos, Eduardo y Gustavo Juliá, son hijos del brigadier José Juliá, ex jefe de la Fuerza Aérea durante la presidencia de Carlos Menem, y el tercero, Gastón Miret, es hijo del brigadier José Miret, quien fuera secretario de Planeamiento del dictador Jorge Rafael Videla.
Ante las incriminaciones, por su parte, Barrionuevo aseguró que su vínculo con Medical Jet, empresa que utilizó para sus viajes a Catamarca, era “nada más que una vinculación comercial” y advirtió que el gobierno hizo “acusaciones al voleo”.
Ayer, en tanto, la esposa del gastronómico, Graciela Camaño, consideró “lamentable” y “poco serio” que “se monten esas operaciones con el sólo fin de manchar el honor de las personas”.
Pidió que las autoridades argentinas “detecten vínculos económicos y financieros de esa empresa aérea, a fin de aclarar responsabilidades, en lugar de montar operaciones políticas”.
Camaño además dijo que los viajes que efectivamente realizaron con Barrionuevo fueron “durante el año 2009 por problemas de salud de un familiar” que debieron atender en Uruguay y “por nuestra actividad sindical y política”.
“Ante versiones que intentan vincularme con los hermanos Juliá, deseo aclarar a la opinión pública que, efectivamente mi familia contrató los servicios de taxi aéreo de la empresa de los mencionados hermanos que operaban desde aeroparque Jorge Newbery”, admitió.
No obstante, subrayó que “una cosa es tomar un servicio de una empresa supuestamente habilitado y controlado por las autoridades nacionales del transporte y otra muy diferente es ser parte de la vida de estas personas”.
Entretanto, la justicia española definirá en las próximas horas la situación de los tres imputados de contrabando de cocaína. (DyN)