La industria registró una mejora del 1,4 % en julio, respecto del mismo mes de 2025, pero esa cifra no logra revertir el escenario de estancamiento que atraviesa desde mediados del año pasado. De acuerdo con las estimaciones del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA) el alza tiene que ver en buena medida por una baja base de comparación. El informe también advierte que en los primeros siete meses del año la industria acumula una caída del 2% frente al mismo período del año pasado y se ubicaría todavía alrededor de un 10 % por debajo de los niveles de 2022 y 2023.
Durante junio, nueve de los 16 sectores que integran el índice industrial mostraron crecimiento interanual. Las mayores subas se registraron en las industrias metálicas básicas, los productos químicos, la madera y el papel y los alimentos y bebidas. En sentido contrario, se profundizaron las caídas en otros equipos eléctricos, maquinaria y equipo, textiles, prendas de vestir, cuero y calzado, insumos para la construcción y el complejo automotor y autopartista.
Para la UIA, detrás del desempeño negativo del primer semestre aparece principalmente el derrumbe de los bienes durables y semidurables. Ese segmento acumuló una caída superior al 21% y fue el principal factor que explicó el retroceso del nivel general, en un contexto de menor demanda interna de vehículos, electrodomésticos y otros equipos de uso doméstico.
También incidieron negativamente la producción de prendas de vestir, cuero y calzado, las industrias vinculadas a la cosecha, los insumos industriales, los bienes de capital y los materiales destinados a la construcción. Estos últimos continúan afectados por el bajo dinamismo de la obra pública y privada y todavía no logran recuperar los niveles de actividad observados en 2022 y 2023.
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La excepción fue el consumo masivo, que se convirtió en el único gran agregado con incidencia positiva sobre el resultado industrial. En el acumulado del año creció 1,8%, impulsado por el desempeño de los productos farmacéuticos, los artículos de higiene y limpieza y algunos segmentos de alimentos y bebidas.+---
La evolución mensual
Los datos de julio reflejan, además, un comportamiento heterogéneo entre los distintos sectores. La construcción volvió a mostrar señales de debilidad, ya que los despachos de cemento cayeron 4,6% respecto de junio y las ventas de insumos relevadas por el Índice Construya retrocedieron 0,8%. En ambos casos, la actividad acumulada continúa por debajo de la registrada en 2025 y, especialmente, de los niveles de 2022.
El consumo de energía eléctrica de los grandes usuarios industriales también descendió 3,5% mensual, mientras que la producción de aluminio primario cayó 1,8%. La metalmecánica, en cambio, logró mantenerse prácticamente sin cambios y la producción de acero mostró una recuperación mensual del 3%. Aun así, ambos sectores continúan lejos de los niveles de actividad de cuatro años atrás.
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La producción automotriz aparece entre los indicadores más comprometidos. En julio registró una baja mensual del 6,8% y acumuló una contracción del 18% frente al mismo período de 2025. También persiste la debilidad en sectores ligados al consumo y a la producción de bienes durables, una de las principales explicaciones de la caída industrial acumulada durante el año.
En alimentos y bebidas, el desempeño fue dispar. La producción de bebidas y la actividad láctea crecieron 0,9% respecto de junio, mientras que la faena vacuna cayó 2,8% en el mes y acumula un retroceso del 6% frente al mismo período del año pasado. En el frente externo, las exportaciones hacia Brasil descendieron 12% mensual, aunque en los primeros siete meses todavía se mantienen por encima de los valores de 2025.