Otras veces escribí cartas con cuestionamientos a algún aspecto de la labor periodística. Hoy, nobleza obliga, todo lo contrario. Me motiva elogiar la prudencia y, a la vez, profundidad con que el domingo 29, en la sección Policiales, los periodistas Hernán Lascano, Ariel Etcheverry y Leo Graciarena dieron cuenta de 16 crímenes cometidos este año en barrio Tablada y sus conexiones con el control del delito en la zona y el tráfico de drogas. Particularmente, como hombre de derecho, me inquieta corregir las graves deficiencias policiales-judiciales que evidencian las crónicas, a saber: los crímenes se investigan deficientemente o se "planchan" o se incurre en parcialidad manifiesta, dependiendo de la seccional, el oficial o el juez que intervengan, en ocasiones a vista y paciencia del Ministerio de Seguridad y de la Cámara Penal. Ello nos conduce a una pregunta inevitable: ¿existen zonas liberadas para el delito? Vaya, pues, mi reconocimiento a la labor periodística por lo mucho que aporta en el esclarecimiento de la situación y exhorto a las autoridades a redoblar esfuerzos para que se reduzca el número de los que matan como locos y mueren como perros, entre quienes nadie está a salvo en la sociedad, por lo cual es imprescindible la preservación de víctimas inocentes. Y para que el mejor sistema de justicia deje de ser la muerte a tiros y se construya sobre los firmes principios del Estado de derecho.

































