En función del informe publicado por La Capital sobre el uso de bicicletas en Rosario quiero dar mi punto de vista como usuario de este medio de transporte. Las autoridades municipales han coincidido en publicitar como muy positivo el uso de la bicicleta por ser un medio económico, no contaminante y que produce efectos benéficos sobre la salud. Pero la contradicción es el mal estado de las ciclovías, la falta de mantenimiento, sin contar con que no se ha tenido en cuenta en muchos casos la seguridad de los ciclistas por ser muy vulnerables ante un tránsito cada vez más intenso y caótico. La ciclovía que va por bulevar Oroño entre Uriburu y bulevar Seguí es un ejemplo de la inseguridad por ser angosta y por la cercanía con vehículos que circulan a alta velocidad, la ciclovía que corre por avenida Uriburu entre Ovidio Lagos y Ayacucho está tan deteriorada que es imposible circular en bicicleta por eso los ciclistas comparten la vía de los automovilistas con el riesgo consiguiente. La ciclovía de Oroño desde Seguí hasta 27 de Febrero no tiene rampas de acceso en Seguí, todas las rampas de los cruces de calles están deteriorados lo que hace que la mayoría vayan por el carril vehicular, lo mismo sucede con la bicisenda de San Martín desde Ayolas a Rueda, que está intransitable. Esto demuestra el poco interés que hay en este tema a pesar de todo lo que se dice. Agreguemos la falta de mobiliario para aparcamiento. Este panorama es desalentador y pone en riesgo a quien se anime a andar en bicicleta por Rosario. Creo que es una gran deuda de la ciudad y que vale la pena un gran debate sobre este tema, tan importante para un gran sector de la sociedad muy especialmente para los más humildes.


































