El pasado martes 5 ocurrió un nuevo accidente en la peligrosísima esquina de Corrientes y Cerrito. Pasé cerca de las 18 y en el medio de la calzada había una moto tirada. Los siniestros en esa intersección ocurren de manera recurrente. Si mal no recuerdo hace un tiempo La Capital publicó una nota sobre un estudio de las esquinas más riesgosas de la ciudad y esa esquina figuraba como una de las más peligrosas. Es imperioso que la Municipalidad coloque un semáforo para evitar más sucesos lamentables. Nadie desconoce que Corrientes es una autopista en la que casi nadie respeta la velocidad permitida. Días atrás transitaba en mi auto por la avenida de Circunvalación a la velocidad máxima autorizada de 60 kilómetros por hora y los coches y camiones me pasaban como a un poste. En la ex avenida Corrientes ocurre lo mismo: los bólidos manejados por obtusos y psicópatas más que transitar viajan volando y provocando múltiples accidentes. Mientras las autoridades municipales hacen la plancha, cruzar esas dos arterias en moto, auto o camión es de terror, y para un peatón es más sencillo escalar el Aconcagua en ojotas que arriesgar la vida para llegar a la vereda de enfrente.
































