El día 4 de febrero pasado internamos a mi padre en el sanatorio Los Arroyos por una descomposición cardíaca. Desde ese momento fue atendido por un grupo de personas que se destacaron por su profesionalismo, calidez humana y contención en los momentos difíciles que nos tocaron vivir. Durante el tiempo que permaneció internado se nos informó con amabilidad y cariño, sin dejar de lado la objetividad de la grave situación que presentaba. Todo esto nos produjo la sensación de que mi padre estaba perfectamente cuidado y tratado. Hoy que mi padre no está con nosotros queremos hacer público nuestro agradecimiento y reconocimiento a todo el personal del sanatorio, directa o indirectamente involucrados en su atención por el magnífico trato que hemos recibido. También quiero destacar y agradecer la sensibilidad, la cercanía y el acompañamiento en nuestro dolor. Por todo esto, muchas gracias por atenderlo desde y con el corazón.





































