Los gobiernos de Argentina y Brasil ratificaron ayer sus intenciones de que las terminales automotrices radicadas en la región desarrollen más autopartistas locales para incrementar la integración de los autos fabricados en el Mercosur.

Los gobiernos de Argentina y Brasil ratificaron ayer sus intenciones de que las terminales automotrices radicadas en la región desarrollen más autopartistas locales para incrementar la integración de los autos fabricados en el Mercosur.
Así lo decidieron hoy la ministra de Industria, Débora Giorgi, y su par de Desarrollo de Brasil, Fernando Pimentel, quienes se reunieron en el Palacio San Martín acompañados por los respectivos embajadores, Luis María Kreckler y Enio Cordeiro. También estuvieron el secretario de Industria y Comercio, Eduardo Bianchi y su contraparte brasileña, Alessandro Teixeira.
Según informaron las partes en un comunicado conjunto, el encuentro tuvo por objetivo avanzar en la instrumentación del Mecanismo de Integración Productiva (MIP) que acordaron las presidentas Cristina Fernández y Dilma Rousseff la semana pasada en Caracas, Venezuela.
"Se acordó avanzar hacia un régimen automotor bilateral basado en una mayor exigencia de contenido regional de autopartes y piezas que privilegie la agregación de valor y el desarrollo de proveedores nacionales con mayor contenido tecnológico", según el comunicado oficial.
Los funcionarios también acordaron impulsar la integración productiva en sectores estratégicos como autopartes, gas y petróleo, industria naval, aeronáutica y defensa.
Según expresa el comunicado, el proceso "debe involucrar de manera activa a las empresas multinacionales para que éstas desarrollen proveedores locales y aparten al proceso de desarrollo tecnológico en la región".
Ambas partes ratificaron intenciones de lograr una "mayor participación regional en el comercio a corto plazo y la instrumentación de mecanismos binacionales de financiamiento que permitan potenciar el acceso a los mercados y una mayor integración de los aparatos productivos de ambos países".
"Por su parte la delegación brasileña se comprometió a informar en el transcurso de la próxima semana acerca del modo por el cual se podrá instrumentar el acceso de proveedores argentinos a su sistema de compras públicas", indicó.
De esta forma, ambas naciones buscan reemplazar las importaciones industriales extra zona que sólo en los primeros 10 meses del año superaron los 160.000 millones de dólares, con casi 130.000 millones por parte de Brasil y más de 30.000 millones correspondientes a la Argentina.
Entre los principales resultados de la reunión se acordó avanzar en una mayor participación regional en el comercio a corto plazo y la instrumentación de mecanismos binacionales de financiamiento que permitan potenciar el acceso a los mercados y una mayor integración de los aparatos productivos de ambos países.
La decisión de los dos grandes socios del Mercosur oficiará como una política común para atemperar los coletazos de la crisis internacional sobre uno de los sectores más dinámicos de las economías de ambos países.
Por caso, la semana pasada las automotrices con presencia en la Argentina redujeron sus proyecciones de crecimiento. Según el último informe de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa), la producción de vehículos aumentó en octubre 11,2 por ciento, 10 puntos porcentuales menos que el promedio de los meses anteriores, mientras que las exportaciones sólo crecieron 3,7 por ciento. Esto también repercutió en la industria proveedora, ya que los pedidos a las firmas metalúrgicas, en su mayoría pymes del interior del país se redujeron entre 20 y 30 por ciento.
La economía brasileña desacelera
Brasil redujo su proyección para el crecimiento de la demanda interna durante este año a un 4,7 por ciento desde el 6,6 por ciento, aseguró ayer el gobierno de ese país, lo que muestra un nuevo indicador del debilitamiento del consumo en la mayor economía de América latina.
La economía brasileña se estancó en el tercer trimestre, cuando el gasto del consumidor bajó por primera vez desde la crisis financiera global a fines del 2008. Una serie de alzas en la tasa de interés previamente este año y la crisis de deuda en Europa han provocado una desaceleración de una economía que el año pasado creció un arrollador 7,5 por ciento.
El gobierno estima que en el 2012 la demanda interna se recuperará y logrará crecer un 5,6 por ciento, apoyada en expectativas de un mayor crecimiento económico tras una serie de recientes recortes de tasas y medidas de estímulo para fomentar el consumo.
La proyección sobre la demanda interna para este año se basa en una expectativa de crecimiento del 3,8 por ciento.
Liquidez. En este contexto, el Banco de Brasil, el mayor prestamista de ese páís por activos, ofrecerá un producto financiero tradicional a alrededor de 20 millones de clientes a partir de la semana próxima, antes de una temporada de Navidad marcada por la desaceleración en la actividad y en la demanda de créditos.
El plan involucra el desembolso de hasta 20.000 millones de reales (11.000 millones de dólares) en préstamos mediante una forma de crédito conocida en Brasil como "crediario", en el cual el pago del capital e interés están totalmente incluidos en cuotas fijas mensuales hasta el vencimiento del préstamo.




Por Lucas Ameriso