El 19 de octubre pasado los alumnos que ingresaron al colegio Normal Nº 1 se encontraron con una sorpresa: cuatro gatitos recién nacidos entre medio de hojas y ramas. En ese momento, dado que la gata madre no estaba, un grupo de niños ayudados por Susana, personal de la escuela, se hizo cargo de los animalitos, los acomodaron en una caja y les brindaron calor. Al mediodía, Dante, alumno de 7º, se los llevó a su casa, y su familia comenzó con la alimentación artificial. Por la noche, en el mismo lugar, pudimos agarrar a la gata madre, a quien rápidamente llevamos junto con sus bebés. Y para culminar la tarea, a la mañana siguiente, temprano, se encontraron otros dos gatitos que también fueron llevados con su mamá. Todos los gatitos fueron aceptados, y se encuentran bien. Quiero destacar especialmente la buena voluntad de las autoridades de la escuela, que les dieron un lugar durante la mañana, la de la familia de Dante, que les hizo un espacio esa noche y hasta la tarde siguiente, y sobre todo a los chicos, que dieron una clase de solidaridad y cuidado. Sin todos estos eslabones la gata y sus gatitos nunca se hubieran reencontrado, y probablemente los bebés no hubieran podido seguir adelante. Un verdadero aprendizaje de vida.


































