La ciudadanía se manifiesta espontáneamente en forma pacífica solicitando cambios de actitud y conducta por parte del oficialismo. Este no concede ni reconoce nada por la simple razón que esos pedidos son opuestos a sus designios e intereses. ¿Qué pide la ciudadanía? Esencialmente vivir en paz y seguridad, trabajar dignamente sin sobresaltos. También pretende una actitud valiente y castigo a los corruptos, sean quienes fueren (Dilma Rouseff despidió a siete ministros corruptos, incluido el jefe de Gabinete y los beneficios están a la vista). La población quiere contar con una Justicia confiable, imparcial y rápida. No soporta más al flagelo de la inflación que corroe las entrañas del país. La ciudadanía rechaza las políticas de asistencialismo porque benefician a quienes precisamente no necesitan de ella. Insiste en una justa distribución de la riqueza. Ansía que el gobierno defienda el valor de nuestra moneda. ¿Y qué responde el oficialismo a estos requerimientos? Lo ignoramos, pues desde tiempo atrás está encerrado en sí mismo, rehusa informar las dificultades que estamos atravesando, ha cometido tremendos errores en la aplicación de medidas económicas, ignora totalmente a quienes no le exhiben lealtad absoluta, ha descendido en los índices de aceptación popular, se esfuerza sobremanera en la toma de actitudes que los ciudadanos no interpretan. Realmente es muy ingrata la situación argentina considerando las alarmantes diferencias entre la inquietud popular y la falta de respuesta a nivel oficial.
Rubén Mario Baremberg
DNI 6.012.531
































