Siempre el intendente ha sido conciliador y medido en sus declaraciones, pero tiene razón al decir que la dirigencia sindical de los empleados municipales no se da cuenta de la crisis mundial que hay, y que nosotros ya empezamos a palpar con la retracción en la construcción, fabricación de automotores y maquinarias, etcétera. En referencia a que viven en un frasco yo pienso que viven en una nube. Si aciertan los dichos del intendente al referirse a que este año hubo un aumento salarial del 35 por ciento para los municipales, tendrían que estar conformes. Yo soy empleado metalúrgico, hasta hoy recibí un 28 por ciento de aumento en el salario y me la banco. Las quincenas me las pagan fraccionadas porque está difícil la situación de la fábrica, tengo que cuidar mi fuente de trabajo, si no me gusta me dejan sin trabajo y nadie va a hacer paro por mí. Pero estos empleados públicos la fuente laboral la tienen asegurada, cobran puntual, hacen paro y la ciudad es un caos; si trabajan seis horas, dos horas dan vuelta como calesita; si están enfermos, pueden estar durante semanas total nadie los va a reprender. Nosotros los contribuyentes somos las víctimas que pagamos impuestos cada vez más altos para seguir sosteniendo la infraestructura de la Municipalidad y el pago de salarios de muchos empleados que se rascan todo el mes. Seguramente habrá muchos ciudadanos que piensen de la misma forma que yo; por favor, dejen de poner palos en la rueda y trabajen. Pongan el lomo como a diario lo hacemos miles de empleados privados.
































