El 2 de octubre apareció en La Capital una entrevista que me realizara días anteriores la periodista Florencia O´Keefe acerca de "qué esconden las conductas sexuales raras". Trataba de Martín Q ,el hombre acusado de haber entrado desnudo a un departamento vacío, en el cual se masturbó y robó. En la entrevista yo decía que creía que ese hombre padecía de un tipo de parafília, trastorno sexual en el cual está distorsionado su mapa de amor, por lo cual solo se excita sexualmente con estímulos poco comunes. Generalmente este tipo de parafílicos no son peligrosos para la sociedad, porque no atacan a seres humanos, su excitación se da frente a situaciones raras (en este caso transgresiones o conductas prohibidas como estar desnudo y masturbarse en casa ajena y además robar) o frente a objetos inanimados (cueros, pieles, zapatos). Suelen ser personas con dificultades sexuales como la disfunción eréctil, que no pueden llevar a cabo un coito normal. Son enfermos y hay que procurar tratarlos y manejar desde la Justicia un control de sus tratamientos. Este individuo no atacó a nadie, entró a una casa cuando estaba vacía y fue descubierto porque había una cámara encendida que lo filmó, sin que él supiera. En cartas de lectores del día 19 de octubre aparece una carta titulada "Minimizar conductas", firmada por Gabriel Aranda. Dice Aranda en esa carta que mis explicaciones científicas son refutables y socialmente poco favorables y me compara con los abogados que defendieron a los represores y torturadores de la época de la dictadura militar. También compara mis argumentos con los de los abogados que defendieron al psicólogo de Buenos Aires, pedofílico e integrante de una red de abusadores sexuales de menores (seguramente se refiere a Jorge Corsi). Lamento que personas como Gabriel Aranda hagan estas afirmaciones sin tener el menor conocimiento del tema ni haberse informado previamente antes de, sacando conclusiones erróneas, porque éstas solo hacen confundir más a quienes las leen. El tipo de parafilia de la que padece Martín Q parecería ser de la calidad que describo en los primeros párrafos. Estas parafilias no deben confundirse con las conductas de los violadores, de los abusadores sexuales ni de los pedofílicos, que si son conductas peligrosas, porque victimizan a seres humanos. Los violadores, abusadores sexuales y pedofílicos en realidad son psicópatas, manipuladores, personas agresivas que utilizan la sexualidad como una forma de agredir y demostrar poder. Esos si son un peligro social. El parafílico en cambio, suele realizar su acción sexual en ausencia de seres humanos, y por eso suele no ser peligroso. Tampoco debe confundirse la conducta del parafílico con la que ejercían los torturadores y asesinos de la dictadura. Tal vez Aranda no sepa que yo he estado detenida por la dictadura y conozco de cerca de esos sujetos. Estos, más que enfermos son personas malvadas, que deben ser castigadas severamente. Utilizan torturas sexuales porque saben que ese tipo de maltrato hace más daño a las víctimas que otro maltrato en otra parte del cuerpo, ya que no solo causan dolor físico, sino también humillación, vergüenza y atacan a la integridad y dignidad de los seres humanos. Los genitales pertenecen a la privacidad y el hecho de picanearlos en público y de colocar ratas en las vaginas de las mujeres como han hecho los torturadores de la dictadura militar de la década del 70, son actos de criminalidad y perversidad sin límites. Sería recomendable que Aranda se informara de los temas a los que quiera referirse antes de publicarlos, para no oscurecer más estas problemáticas sobre los que no existe mucha información para el público en general.
































