Efemérides de julio que nos interpelan: hace 118 años, un 1º de julio de 1896, moría Leandro N. Alem. Hace 71 años, el 3 de julio de 1933 deja esta vida el ex-presidente Hipólito Yrigoyen. Sus restos descansan en el Panteón de los Revolucionarios del 90, en el cementerio de La Recoleta. Sin dudas están en el lugar de la memoria terrenal que les pertenece; pero la sensación es que para estos dos fuertes y emblemáticos aniversarios, sobre todo para los radicales, es que no estamos siendo justos con el merecido y necesario homenaje que deberíamos protagonizar a estos dos máximos referentes fundacionales de la UCR y de la república. Alem e Yrigoyen fueron auténticos líderes criollos, nacidos de las entrañas de su propio pueblo, representantes genuinos del sentir popular que aspiraba a alcanzar la soberanía cívica para luego marchar hacia la emancipación política y económica, cumpliendo el legado de Mayo, para cada argentino y en todos los rincones de la patria. Fueron reconocidos y homenajeados oportunamente por la ciudadanía de nuestra ciudad de Rosario; el Parque Alem, el Parque Hipólito Yrigoyen, calles, escuelas con sus nombres. Testimonios de estos homenajes también se encuentran en el Concejo Municipal, etc etc. Porque la huella imborrable que dejaron en la Nación y en Rosario fue muy fuerte. Pero hoy, al cumplirse estos nuevos aniversarios de sus muertes, 1º y 3 de julio, ambos próceres de la soberanía popular y la segunda independencia pareciera que están muy solos, tanto en el Panteón del 90, como aquí en Rosario, desaprovechando la oportunidad de demostrar que el radicalismo puede estar otros 118 años más sin Alem, ó 71 años más sin Yrigoyen; pero con lo que no podemos dejar de estar nunca es con lo que lo representan: sus ideales, sus conductas, sus principios, su entrega por "la causa", su vocación de servicio a cambio de nada, sus éticas y sus honestidades. En fin, no podemos hacer política y ser radicales sin incorporar en nuestras conciencias y nuestras conductas en plenitud, sus virtudes cívicas y humanas, que siguen teniendo tanta vigencia en la Argentina de hoy. Pero este mes de julio nos da otra oportunidad; el 26 se cumple otro aniversario de la Revolución del 90, seguramente nos encontrará a todos los radicales en un gran acto de reafirmación de la identidad partidaria, de profundización de la conciencia sobre sus raíces y la adecuación de los medios para seguir abrazando la misma doctrina sin desvíos ni atajos, en un mundo cambiante que necesita certidumbre de futuro y lealtad de origen.






























