Las lluvias no dan tregua en los estados brasileños de Espíritu Santo y Minas Gerais, donde un total de 34 personas, 17 en cada estado, murieron a raíz de inundaciones y avalanchas y casi 50 mil tuvieron que abandonar sus casas, según datos del último balance divulgado ayer por las autoridades.
La situación más crítica es la de Espíritu Santos, estado lindero con Río de Janeiro, en el cual, en apenas ocho días, más de 49 mil personas tuvieron que ser evacuadas y 48 de sus 78 municipios decretaron situación de emergencia pública.
Datos de la Defensa Civil indican que los cuerpos de las últimas tres víctimas fueron hallados anteayer en la ciudad de Colatina, a unos 134 kilómetros de la capital provincial Vitória. Las víctimas murieron enterradas bajo los escombros que cayeron de una avalancha.
Según el coronel Marcelo D'Isep, el barrio en el que se produjo el deslizamiento de tierra está construido sobre un área de riesgo, por lo cual los bomberos continúan la búsqueda de más eventuales víctimas.
El meteorólogo Hugo Ramos, del Instituto de Investigación, Asistencia Técnica y Extensión Rural (Incaper, por sus siglas en portugués) de Espíritu Santo, indicó que se trata de la época de lluvias con mayor volumen de la historia. Según el organismo, el fenómeno ocurre por la existencia de "un canal de humedad asociado a la presencia de zonas de convergencia del Atlántico Sur, que viene manteniendo el tiempo cubierto en todo el estado".
El estado recibirá en las próximas horas un contingente de 20 bomberos del Grupo de Búsqueda y Salvamento de Río de Janeiro", quienes ayudarán en los trabajos de rescate.
La presidenta Dilma Rousseff sobrevoló anteayer la región junto con el gobernador Renato Casagrande. Tras el vuelo de unos 45 minutos, la presidenta anunció que el gobierno federal destinará recursos por 608 mil millones de reales (unos 264 millones de dólares) para ayudar al gobierno provincial a afrontar la tragedia.
La semana pasada, el gobierno federal puso a disposición de las autoridades provinciales dos helicópteros, uno de la Marina y otro de la Fuerza Nacional de Seguridad Pública, y cinco vehículos del Ejército con capacidad para acceder a las regiones más aisladas. Además, agentes de la Fuerza Nacional de Seguridad -policía que depende del gobierno federal-, del Ejército y de la Fuerza Nacional de Bomberos fueron trasladados a la región para ayudar a los equipos de rescate.
En Minas Gerais. En tanto, en el este de Minas Gerais, estado que también es vecino de Espíritu Santo, las lluvias vienen causando estragos y víctimas desde octubre pasado.
El cuerpo de la decimoséptima víctima fatal fue hallado ayer bajo los escombros, en la localidad rural de Sardoá, a 326 kilómetros de la capital provincial, Belo Horizonte.
Se trata de un niño de siete años, cuyo cuerpo estaba desaparecido desde el 17 de diciembre, cuando una avalancha destruyó la casa donde vivía con su familia, cuyos miembros murieron todos a raíz del alud.
Según la Defensa Civil de Minas, 77 ciudades fueron afectadas por las lluvias, 24 de las cuales decretaron situación de emergencia, 3.410 personas fueron evacuadas, 6.148 sufrieron daños y 67 quedaron completamente destruidas. Al menos una persona continúa desaparecida.
La previsión es que las tempestades prosigan en las próximas horas.