Respecto a la nota aparecida el martes 11 de enero en la página 26 de La Capital, bajo el título "Una artista admirable", refiriéndose a María Elena Walsh, le digo a usted, Cristián Hernández Larguía, que vierte conceptos muy certeros en ese texto que comparto y mucho más sobre la eminente María Elena. Estoy segura de que no nos alcanzarían a ambos las páginas de un diario para elogiar y analizar su obra. Pero le pregunto: ¿qué tienen que ver Gaby, Fofó y Miliki, insertándolos en esa nota? No viene al caso. Sería lo mismo que comparar el trabajo de un eminente cirujano mundial con un jugador de fútbol. Diferentes niveles, los dos necesarios y respetados. Otra pregunta: ¿nunca lo llevaron, profesor, a un circo siendo pequeño y pasó un hermoso rato? Los payasos actúan para niños inteligentes y no tanto. Usted cita la palabra "populacherismo", estúdiela en todas sus acepciones. También manifiesta que María Elena Walsh "escribe para chicos inteligentes". Olvidó decir que la eminente artista no sólo escribió para chicos inteligentes, sino también para chicos con capacidades diferentes y hasta niños con enfermedades neurológicas. Miles de opciones que ella desplegaba: dibujos, discos, casetes, música, entre otras cosas más. Me consta, era una mujer inteligente cuidando en sus escritos no herir a nadie. Saludo al maestro que admiro, gozando muchas veces de sus conciertos, pero con quien no siempre coincido en las opiniones, lógico, en este multifacético escenario de la vida.


































