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Ahora un móvil policial custodia la guardia del Roque Sáenz Peña

La guardia del Hospital Roque Sáenz Peña (Laprida 5381) volvió a funcionar con normalidad, después de que las autoridades de Salud y Seguridad resolvieran avanzar en dos frentes: por un...

Viernes 03 de Mayo de 2013

La guardia del Hospital Roque Sáenz Peña (Laprida 5381) volvió a funcionar con normalidad, después de que las autoridades de Salud y Seguridad resolvieran avanzar en dos frentes: por un lado, encarar una serie de mejoras en materia de infraestructura dentro del centro asistencial; por otro, sumar un móvil policial permanente sobre avenida del Rosario (ver aparte). La resolución del conflicto que se desató a partir de los episodios de violencia protagonizados por unas 30 personas el 25 de abril pasado incluyó una medida que venía reclamando hasta ahora sin éxito la Asociación de Médicos de la República Argentina (Amra): que a la guardia del hospital no ingresen más que el paciente y un solo acompañante.

En la práctica, los últimos incidentes desencadenaron una respuesta gremial que limitó la atención en la guardia sólo a las urgencias hasta tanto se implementaran medidas que pusieran a resguardo la seguridad de médicos y enfermeros, reiteradamente amenazada por grupos de exaltados que llegan hasta el Sáenz Peña, sobre todo acompañando a heridos.

"El problema principal siempre se da en la guardia, no hay que olvidar que al hospital llegan diariamente entre seis y siete personas con lesiones por arma blanca o de fuego", recordó ayer la secretaria gremial de Amra, Sandra Maiorana. Ese contexto es el que suele terminar con hechos de violencia porque, de hecho, lo que ocurre puertas adentro se deriva de lo que antes comenzó afuera.

 

Resguardo y atención. El secretario de Salud Pública del municipio, Leonardo Caruana, confió en que "el conjunto de medidas" que permitió destrabar el conflicto (consensuadas entre los equipos de Salud, la Subsecretaría de Seguridad Ciudadana del municipio, los ministerios de Seguridad y Justicia y los trabajadores del hospital) resultará a la vez efectivo para "brindar mayor protección a los trabajadores, pero sin dejar de garantizar al mismo tiempo la atención de la población".

En lo que hace a infraestructura, sostuvo el funcionario, se acordó una serie de "modificaciones edilicias".

Entre ellas, el cerramiento y elevación del tapial ("se está viendo con qué material", dijo), el reemplazo del portón que da sobre avenida del Rosario, la reparación de puertas violentadas (ya arregladas en oportunidades anteriores) y mejoras en la iluminación. Intimamente ligado con ese aspecto arquitectónico, otro punto acordado fue perfeccionar los "protocolos de circulación".

De hecho, las medidas consensuadas parecen una respuesta punto por punto a la escena de fuerte tensión que se vivió el jueves pasado, cuando el ingreso a la guardia de un joven ya fallecido por múltiples disparos que no pudo ser reanimado disparó agresiones al personal por parte de unos 30 acompañantes, que incluso entraron a la guardia tras saltar los tapiales del hospital y causaron destrozos en las instalaciones.

En esa oportunidad, el propio responsable de la guardia, Javier Fernández, admitió que en sus 16 años en el Sáenz Peña nunca había visto "tal nivel de agresividad" ni una situación tan "desbordada", a pesar de la rápida llegada de refuerzos policiales para contener la situación.

Justamente por eso, uno de los reclamos de Amra —que el lunes pasado llegó a presentar un recurso de amparo por su seguridad laboral— apuntó a que se impidiera el ingreso de los pacientes a la guardia con más de un acompañante. "Era la medida más simple, pero no lográbamos que la Municipalidad la pusiera en marcha", afirmó Maiorana.

El otro aspecto en el que se avanzó para el resguardo del personal y la comunidad hospitalaria —lo que también incluye al resto de los pacientes— fue rediseñar el esquema de seguridad.

Ahora, contó Caruana, a los dos inspectores de Control Urbano del municipio y los dos vigiladores privados (por turno) se suman tres efectivos policiales: dos en la guardia y otro por calle Laprida (por el ingreso a la maternidad). Y estacionado también frente a la guardia, por la avenida, hay un móvil de Orden Público con otros dos agentes.

De todos modos, los dispositivos de seguridad no son los únicos recursos a los que apuestan desde Salud municipal.

"Vamos a seguir otras líneas de acción que apunten a mejorar el encuentro entre el personal del hospital y la comunidad", adelantó el secretario, entre ellas "jornadas de convivencia y eventos culturales". No puede ser tan difícil lograrlo, siendo que el Roque es el hospital donde nace la mayoría de los niños de los distritos sur y sudoeste, y donde se realizan unas 300 consultas diarias.

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