Esta carta es para agradecer a la escuela de mi hijo Nicolás, el Complejo Educativo Solís, ubicado en Juan Díaz de Solís 1157. Después de tres años de mucha lucha en la anterior escuela, donde mi hijo se sintió muy solo, discriminado y frustrado, según los profesionales que lo acompañan, llegué a esta escuela pidiendo un lugar para él. Por ese tiempo estaba descreída de encontrar una institución donde realmente uno sienta la contención y el apoyo para los alumnos y la familia. Hoy, a casi un año de haber comenzado en dicha escuela, tengo la enorme necesidad de agradecer. Empezando por Isabel, "la seño" de tercer grado que me hizo volver a creer y a sentir que hay docentes que enseñan desde el alma, que el valor de un chico es importantísimo para ellos. Desde los directivos y secretarias hasta la portera, todos y cada uno de ellos cambiaron nuestras vidas o mejor dicho su vida, la de Nicolás. A todos muchas gracias.

































