El 22/08/2010 tuve la amarga experiencia de perder a mi viejo: Eduardo, el gordo o Kéchum. Así lo llamaban sus amigos a un luchador incansable que no se doblegaba ante nada. En este momento de dolor sólo me queda reconocer y agradecer a todo el Hospital Italiano Garibaldi por la excelente atención que le brindaron en estos últimos años de vida, en especial a cardiología, a todo el equipo de cirugía toráxica y cardiovascular, a hemoterapia, a oncología, en fin, a los médicos y enfermeras que mitigaron su dolor, al personal administrativo y demás miembros del hospital que siempre le dieron una palabra de aliento. A todos y cada uno de ellos que Dios los Bendiga.



























