La presidente Cristina de Kirchner ha tomado una vez más a la ciudad de Rosario y a su emblemático Monumento a la Bandera, como una tribuna política. En un palco colmado de funcionarios y adherentes al partido gobernante y algunas autoridades locales, acompañada por unas gradas -bastante escuálidas- nutridas de militantes portadores de múltiples banderas partidarias, cuidadosamente elegidos y “transportados”, desplegó un discurso de campaña con algunos condimentos épicos. Lo que no tuvo en cuenta la señora presidente de la Nación, es que quienes habitamos en ella, el 20 de Junio de cada año es el día más importante de nuestra ciudad, donde años atrás, cuando se festejaba y homenajeaba a “la bandera idolatrada, la enseña que Belgrano nos legó, cuando triste la patria eclavizada, con valor sus vínculos rompió”..., no se festejaba con un acto de neto corte político, sino con múltiples desfiles y el despliegue de la bandera más grande del mundo.
































