Recomiendo la relectura y análisis del artículo de Hernán Lascano “Las caras de la seguridad en Rosario” (La Capital del 3/01/2011, página 34). Se salvan de un severo reproche solamente las víctimas de la inseguridad, veamos el relato: “delincuencia no mayor en número pero a menudo más agresiva”; “criminalidad grave insinuada como pocas veces en la policía, en relación a vínculos con el mundo de la droga”; referido al atentado al micro de Newell’s, “turbios parentescos entre los mandos medios de la policía provincial y distribuidores de droga”; “integrantes de la Banda de Los Monos de las Flores señalados como históricos regentes del negocio de estupefacientes de la zona sur rosarina”; “el gobierno provincial difunde como dato positivo que los secuestros de droga en la provincia son los mayores de la historia... (pero) no equivale a la solución del problema...”; “el delito violento (tasa de homicidios dolosos) no sobrepasó el pasado reciente... (pero) los ilícitos que propagan más sensación de inseguridad no son los más cruentos”; estos delitos menos cruentos “podrían atenuarse con una política de presencia preventiva policial en las zonas más conflictivas”; informe de los jueces penales de Rosario al secretario de Seguridad Horacio Ghirardi acerca de los “problemas para delegar trabajo a una policía en la que no confían, salvo excepciones, tanto por impericia criminalística como por sus niveles de corrupción”; relato del asesinato de Diego Gurruchaga en la heladería La Gata Alegría y del origen familiar y social del "rengo", que omite toda consideración a la víctima y a sus también inocentes familiares. Este corte tomográfico, preciso en el diagnóstico del tumor maligno que es la inseguridad, avergüenza a toda la comunidad rosarina, comenzando por sus autoridades y por los que se sumen en una absoluta indiferencia. Lascano ha hecho su contribución inmejorable para intentar un cambio de cosas.


































