Otra vez existe incertidumbre en el rumbo económico que se advierte en el país. Es inexplicable que en una Nación como la nuestra, con tanto potencial respecto de tanto terreno natural propicio, cada diez años aproximadamente, al decir vulgarmente "la estantería cruja por todos lados y finalmente se derrumbe", dejando un tendal de almas que nuevamente tienen que comenzar a remar partiendo de cero. Se suceden los gobiernos, se exhiben ideologías y grupos de poder que prueban con recetas, verdaderos barquinazos que van de derecha a izquierda, o bien intentan una postura más equidistante, pero igual, "el comienzo es un espejismo y luego de transcurrido cierto tiempo, la cuestión se frena y comienzan los reproches y los pases de factura". ¿Qué pasa realmente en este conglomerado humano llamado República Argentina? ¿tienen realmente capacidad intelectual, y en modo especial decencia, quienes conducen las diversas áreas para obrar como representantes de todos nosotros que los hemos elegido? Las cacerolas que nuevamente se comienzan a ver mostradas por los medios de información pública, parecen decir que la mayoría de estos funcionarios son realmente kamikazes o paracaidistas colgados de la política, porque únicamente en la política pueden desarrollar ese instinto tan apegado a la falsedad, que otorga tanta riqueza en tan poco tiempo. Los desencuentros están a la vista y atestiguan lo que la gente común entiende, como que no sabe literalmente "a quien creerle".


































