El señor Mario Bunge en su carta del martes último, titulada "El macaneo me irrita", responde a una anterior de mi autoría, denominada "¿Qué le ocurre a Mario Bunge?". El pretende invalidar mi hipótesis de que sus críticas al psicoanálisis son más personales que epistemológicas. Para ese fin argumenta que "en las ciencias se critican ideas, no personas". Pero es justamente Bunge el que menos cumple esa regla. Aprovecha casi todas las oportunidades mediáticas que se le presentan para criticar despiadadamente al psicoanálisis y a los psicoanalistas. Nos trata de "macaneadores", o como si sólo nos importase "el negocio" que haríamos a expensas de nuestros pacientes, o diciendo que somos "licenciados en psicolabia", y de muchas otras despectivas formas. Pero no todas son diferencias con Mario Bunge, en algo coincidimos, a mi también "el macaneo me irrita", por eso respondí y responderé las injustas e infundadas agresiones recibidas de su parte. Además, sigo sosteniendo que existe en él una férrea compulsión subjetiva a combatir al psicoanálisis, si no fuese así, debería cumplir con la racional premisa que enunció, dado que él es un destacado filósofo científico. Pero si permanece en su habitual postura irracional y destructiva frente al psicoanálisis, proseguirá concediéndonos el derecho a conjeturar sobre lo que le ocurre.






























