Quiero aprovechar este medio para recordar a los señores concejales de nuestra ciudad que ocupan sus bancas gracias al voto del pueblo que los elige como sus representantes. Esta situación obliga a los señores concejales a tomar aquellas decisiones que favorezcan el desarrollo y el crecimiento de la sociedad. Lamentablemente parece ser que algunos ediles olvidaron este precepto y pretenden que se demuela la construcción en el Rowing Club, un lugar que se destinaría al deporte, poniéndose no sólo en contra de la sociedad, sino también en un camino a contramano de la historia. Desde tiempos inmemoriales, el juego y el deporte han sido las herramientas por excelencia para la construcción y el desarrollo de la sociedad, ya que generan individuos sociables, es decir capaces de convivir y de interrelacionarse con sus congéneres de manera positiva, capaces de empatizar y colaborar. Impedir que nuestra ciudad tenga un espacio más para desarrollar actividades deportivas o lúdicas, en el cual se irán gestando mejores individuos, significa favorecer la carencia de salud y la falta de seguridad. Quiero expresar, además, que ninguna reglamentación -llámese ordenanza, Código Urbano, o como se quiera- puede impedir que la sociedad crezca y se desarrolle. Este es un caso particular y, como tal, merece ser tratado de manera excepcional. Por lo expuesto más arriba, no se trata de un mero conflicto entre vecinos, ya que se encuentra involucrada una institución deportiva, asentada mucho antes de que en el lugar aparecieran "vecinos".Queremos darle a nuestra sociedad un espacio más para la generación de mejores ciudadanos. Y esto último es lo que debe prevalecer, aún ante el poderío económico de quienes asentaron sus mansiones en las barrancas.
































